17 de diciembre de 2019
Eduardo Lorenzo, sacerdote acusado de abusos sexuales contra niños y adolescentes y ex confesor de Julio César Grassi, se suicidó de un disparo en la oficina de Cáritas en La Plata, donde residía.
La Red de Sobrevivientes de Abuso Eclesiástico de Argentina expuso en un comunicado que "la muerte no repara el daño: lo único que repara el daño causado a las víctimas es la justicia. La muerte de Lorenzo confirma que los sobrevivientes dijeron y dicen siempre la verdad".
También destacaron que "el protagonismo y la impronta de espectacularidad que tuvo su presencia en los medios en este último año, continúa ahora con su suicidio", y criticaron la dilación de la justicia.
"Las maniobras de su defensa permitió que permaneciera libre a pesar del pedido de prisión. El cura llevó a cabo un acto final a la medida de las características señaladas en la pericia realizada por la Asesoría Pericial de La Plata entre las que destacaron que el párroco expresó haberse hecho cura "para dar una mano, no quier que me vean derrumbar" ".