20 de mayo de 2020
Michael Jordan despertó la admiración de millones de personas y se convirtió en el referente de miles de jóvenes deportistas que crecieron observando sus actuaciones cuando se convirtió en el eje primario de la era dorada de Chicago Bulls en la NBA en la década de los 90.
Jasmine Jordan, una de las tres hijas de MJ, solo tenía cinco años cuando su padre conquistó su último campeonato en las Finales donde la franquicia de Illinois derrotó 4-2 a Utah Jazz en el sexto partido. En consecuencia, conserva escasos recuerdos del período donde el ex escolta determinó un quiebre en la historia del básquet.

La graduada de la Universidad de Syracuse, que en la actualidad tiene 27 años y el pasado 4 de mayo cumplió su primer aniversario desde que se convirtió en madre, creció sin comprender porque su padre suscitaba el interés y respeto de diversos sectores de la sociedad.
Por lo tanto, cuando tenía 10 años recurrió al buscador de Google, un método inusual por entonces, para dimensionar la leyenda y el legado que construyó Su Majestad, quien se retiró de manera definitiva de la actividad profesional en 2003, luego de su etapa en Washington Wizards, donde se había desempeñado desde 2001.

“¿Por qué todo el mundo está enamorado y obsesionado con mi familia? Lo busqué en Google y aparecieron un montón de cosas. Y pensé, ‘espera, no había entendido que esto tenía tal magnitud’. Me costó un tiempo, quizás hasta la adolescencia, para comprender porque todo el mundo quería tanto a mi familia y a mi padre”, reconoció en diálogo con The Uninterrupted.
Jasmine, quien trabaja en Jordan Brand, una marca que pertenece a Nike, explicó cómo fue madurar junto al ganador de seis anillos de la NBA: “Era tan normal como podía ser. Se involucró mucho en mi infancia. Me recogía del colegio, me llevaba a hacer mis cosas e intentaba estar todo el tiempo que podía estar mientras lidiaba con los entrenamientos y su conversión a icono mundial”.
La serie documental The Last Dance, que fue producida por ESPN y Netflix y se convirtió en un éxito internacional, fue una gran ayuda para ella: “Ahora puedo ver lo que realmente ocurría durante esa época, entenderlo desde otra perspectiva. Ha sido increíble y estoy disfrutando los momentos extraños y puros”.
En una ocasión, la mayor de las hijas de Jordan le consultó al propietario de Charlotte Hornets sobre el motivo de su vínculo con el básquet y recibió una respuesta con una cuota de humor: “Mira, esto es algo que amo. El juego es parte de quién soy. Es parte de mí. He trabajado muy duro para cultivar y crear esta historia y el legado que estoy construyendo. Un día, tu podrás gozar de los beneficios, hacer lo que quieras con ellos”.
Por último, Jasmine analizó la ambición en la cancha que caracteriza a Michael y que fue uno de los aspectos que se destacaron en la serie: “Si juzgamos la competitividad del 1 al 10, mi padre sería un 50. Él no juega a juegos”.