22 de mayo de 2020

Nuestro GPS se ha detenido. Nuestro tiempo se volvió pausa. La brújula ya no se mueve al mismo ritmo como lo hacía en días anteriores a este aislamiento social causado por la pandemia que estamos atravesando. A algunos les ha pateado el tablero, a otros los dejó paralizados o en el transcurso de los días pudieron ir adaptándose más de lo que ellos creían y otros curiosamente notaron, que muy poco de su paisaje cotidiano había realmente cambiado.
Y así, varados todos en un mar de incertidumbres un interrogante se nos impone: ¿cómo podemos trazar planes a futuro, encaramarnos en algún proyecto?. En estos días, se escucha decir frases tales como: “estaremos así hasta volver a la normalidad”. Pero ¿cuál era nuestra “normalidad”?; ¿qué es la normalidad?; ¿intentaremos realmente volver a ella?. Pocos momentos como los que estamos atravesando se repiten a menudo.

Y más allá que son días muy duros los que nos tocan vivir, donde todas nuestras seguridades se pusieron en jaque, podemos hacernos la propuesta de comenzar a revisar las huellas, atajos y caminos que elegimos y que nos llevaron adonde estamos hoy y preguntarnos si nuestro GPS personal marca realmente el lugar donde queremos estar. ¿Seremos lo suficientemente valientes para hacer este ejercicio?.
De hacerlo, nos llevaremos una grata sorpresa: más allá de la conclusión a la que arribemos, siempre el saldo será constructivo porque o nos sentiremos conformes y a gusto en dónde estemos o nos daremos cuenta que tenemos la oportunidad para poder de a poco ir cambiando el rumbo, a modo de proceso, para que al menos nuestro futuro esté un poco más cerca de lo que anhelamos. Confucio decía que: “Tenemos dos vidas: la segunda comienza cuando nos damos cuenta que sólo tenemos una.”. Aún podemos hacer que valga la pena.
Paula Rodríguez
Lic. en Psicología MN 62207 -
Orientadora Vocacional Lic. En Cs. De la Comunicación