5 de agosto de 2020
Luego de casi seis meses de constantes aplazamientos en el marco de la pandemia coronavirus, The Walt Disney Co. finalmente desistió de estrenar la nueva versión de Mulán en cines y apostará por una nueva alternativa: el lanzamiento directo a través de su plataforma de streaming, Disney+ a cambio de una tarifa extra.

Mulán es una de las superproducciones más esperadas de Hollywood, protagonizada por Liu Yifei, la cual iba a proyectarse en los cines de todo el mundo el pasado 27 de marzo, pero que, a raíz de la pandemia, debió ser pospuesto. A partir de esa fecha, la tan esperada película fue aplazada mes a mes tras desconocerse la situación de los cines frente a la situación actual de emergencia sanitaria.
Asimismo, la nueva decisión supone un cambio drástico de estrategia para la empresa líder en el sector de entretenimiento y para todo el mercado audiovisual, que se encuentra pendiente de los movimiento que tomará el proyecto valuado en más de $250 millones y que apostó, hasta última instancia, su estreno en cines. Sin embargo, tras las circunstancias que se viven en todo el mundo, y fundamentalmente, en Estados Unidos ante el repunte de contagios, la imposibilidad de reabrir los cines tanto en Europa y en Asia, llevaron a aplazar indefinidamente el lanzamiento y buscar una forma de rentabilidad a la inversión.
Ante una presentación de resultados financieros, se confirmó que la superproducción llegará directamente a las televisiones por medio de la plataforma con un cargo extra de US$29 en Estados Unidos, mientras que el resto de los mercados deberán especificar sus condiciones.

En la nueva versión del clásico de animación habrá actores y escenarios reales a través de la dirección de Niki Caro, quien contó con uno de los mayores presupuestos de la factoría de Mickey Mouse para las readaptaciones de clásicos siguiendo la estrategia aplicada con The Lion King, Aladdin y Dumbo.
El reto económico para la industria cinematográfica es doble: la ausencia de títulos en cartelera impide que las pocas salas de cine abiertas puedan recuperar al público y la restricción de aforo e incertidumbre podría suponer que las películas generen pérdidas a los estudios si consiguen llegar a los locales.