10 de agosto de 2020

. Planta de gas licuado de Macri y Dietrich amenaza a YPF con un quebranto de USD 50 millones


Mauricio Macri, durante el verano del 2019, anunció triunfal el arribo al puerto de Bahía Blanca de una planta flotante para procesar gas licuado (GNL) la cual permitiría a la Argentina industrializar el fluido que empezaba a entregar Vaca Muerta, y volver así, a convertirse en un exportador energético de primer nivel. Además, esta iniciativa contaba con la participación activa del ministro ajeno al área: el entonces ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, el favorito de Macri en su etapa final de su poder.









El desembarco de la planta Caribbean FLNG fue instrumentado por el abogado personal de Dietrich, Miguel Donadío. "Yo soy Dietrich pero también soy Macri. En el 2001 cuando estaba en Boca lo fui a ver y me recibió y me puse a disposición", repetía Donadío a quien quisiera escucharlo.





Durante las elecciones del 2007 fue el candidato a intendente del PRO en Bahía Blanca, cuando el sello pasaba un mal momento en provincia. Se presentó con una boleta corta, porque no hubo candidato presidencial y acompaño a Francisco de Narváez como candidato a gobernador.





Luego, durante el 2017, los lazos volvieron a reactivarse y Dietrich lo nombró al frente del estratégico puerto de Bahía Blanca. "El gobierno local no juega en materia portuaria. La autoridad nacional es el Secretario de Actividad Portuaria", se jactó Donadío al referirse a Jorge Metz, primo hermano de Gladys González, senadora nacional de Cambiemos.





La decisión





Instalado ya en el puerto, Donadío se sumó a la decisión de Macri y de Dietrich en impulsar la contratación de la planta licuefactora por parte de YPF, una decisión que se revelaría "ruinosa" para la petrolera con mayoría estatal.





Tanto así que, durante julio del 2018, comenzaron los mails cruzados entre ejecutivos de alto rango de YPF, con distintos modelos de contrato; mientras que, los puntos álgidos de las discusiones documentadas serían los costos y los plazos de operación.









Finalmente, se impuso la presión política de Casa Rosada y el contrato culminó por aprobarse durante una asamblea informada a horas de realizarse. Sin dar margen para mayor debate, se les anunció a los integrantes del Comité Ejecutivo que, por contratación directa YPF y Exmar firmarían un contrato por 10 años de operación, con una inversión por parte de la compañía de 20 millones de dólares.





"Si bien por cuestiones de estacionalidad es posible que el mercado aún requiera que se importe GNL en invierno, ante este desarrollo, Argentina comienza a transitar un camino virtuoso", destacó la empresa en un comunicado oficial. Sin embargo, lo cierto es que lo único que hizo este acuerdo fue agravar la carga financiera de YPF: la barcaza tiene un costo diario de 50 mil dólares.





Costo de operación





Tener GNL listo para exportar implica una serie de costos previos. En primer lugar, el del gas natural que se utiliza como base de producción: la petrolera ubica su punto de equilibrio en la explotación de gas en un costo cercano a los 3 dólares por millón de BTU (unidad de medición de gas).









El segundo costo, el cual implica la exportación de GNL es el transporte: llevar el gas desde la cuenca neuquina hasta el muelle de Compañía Mega, en Bahía Blanca suma 80 centavos de dólar por millón de BTU.





En tanto el tercer costo es el de licuar el gas: el proceso que se lleva a cabo en la barcaza alquilada por YPF a Exmar el cual tiene un valor cercano a los 2 dólares por millón de BTU.





Asimismo contando solo esos costos, la cuenta da un valor final de 5,80 dólares para el equivalente en GNL a la unidad estándar de métrica del gas natural.





Siendo así que, actualmente, el precio del GNL no solo tiende a baja en el mercado global, sino que incluso en las principales plazas del segmento se llegó a comercializar a fines del año pasado a valores cercanos a los 5,40 dólares por millón de BTU. Ese valor ya es deficitario para YPF y todavía falta adicionarle los impuestos nacionales y las retenciones a las exportaciones que están aún vigentes.





Ante todo esto, los analistas del mercado estiman que la petrolera estaría perdiendo, a partir de este contrato, unos 50 millones de dólares. Situación agravada por la pandemia coronavirus, donde el negocio de exportar gas licuado prácticamente desapareció, por la baja demanda del fluido.


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