11 de agosto de 2020
La serie televisiva El Chavo del 8 pasó de generación en generación y es una de las favoritas de miles de personas. La vecindad del Chavo se robó los corazones de centenares de fanáticos en el mundo por la divertida y sana forma de entretener durante años, y ahora, luego del escándalo y cuando probablemente El Chavo del 8 no volverá a las pantallas de ningún canal, te traemos un misterio que al fin se reveló y probablemente no lo sabías: ¿Cuál es el verdadero nombre del Chavo?

En los últimos días se confirmó que la serie El Chavo del 8 se dejará de transmitir en todo el mundo, ya que por problemas legales, no pudieron llegar a un acuerdo con el Grupo Televisa y fue el propio hijo de Chespirito, Roberto Gómez Fernández, quien decidió y anunció la noticia. Desde entonces, mucho se ha hablado y recordado sobre uno de los programas favoritos de la gente en todo el mundo, y entre tanto hablar surgió una duda: ¿cómo se llamaba realmente el Chavo del 8?
A raíz de esto el público empezó a conocer diferentes anécdotas y secretos que la serie conservaba. Un ejemplo fue el del viaje que el elenco realizó a las playas de Acapulco a finales de la década de los setenta para grabar tres episodios en el puerto. Esto estaba ligado a una estrategia publicitaria por parte del jefe de Grupo Televisa en aquel momento, Emilio Azcárraga Milmo, quien acababa de adquirir y remozar un lujoso hotel en el paradisíaco destino turístico.
Sin embargo, uno de los puntos que más intrigaba a los fanáticos, era el origen del personaje principal de la serie.
En el libro El diario del Chavo del 8, que publicó Roberto Gómez Bolaños en la década de los 90, detalló algunos aspectos de este personaje: El chavito sí era huérfano y nunca conoció a sus padres, ya que desde su nacimiento el niño fue abandonado en una guardería. Ésta fue la razón por la que permaneció en un orfanato durante años, de donde en un momento dado escapó tras no haber sido adoptado por nadie.
En el libro se narra cómo en un día de tormenta, El Chavo llegó caminando hasta la vecindad que se convirtió en su hogar definitivo. En ese momento lo acogió una mujer mayor que vivía en un patio secundario en el departamento número ocho. Es por ese motivo que le quedó el sobrenombre.
Este dato nunca se confirmó ni negó. Ni su familia, ni Florinda Meza, se refirieron nunca al tema. Hay que recordar que cada vez que algún personaje le preguntaba por su nombre, El Chavo siempre respondía “Fili…” antes de ser interrumpido.