18 de agosto de 2020
Las incógnitas e incertidumbres se convirtieron en monedas corrientes en la vida cotidiana de Barcelona. Luego de la histórica derrota ante Bayern Munich (8-2) en los cuartos de final de la Champions League, la entidad de Cataluña inició un período de reconstrucción. Sin embargo, el foco de atención se centra en Lionel Messi, cuya continuidad en el equipo es un misterio mientras reflexiona junto a su familia en los Pirineos catalanes.
Las modificaciones de la institución comenzaron con la destitución de Quique Setién, la cual fue confirmada el último lunes. En este escenario, el candidato primario de los directivos para reemplazarlo es Ronald Koeman, técnico de la Selección de Holanda. “Este el momento de aceptar el cargo de entrenador del Barsa”, reconoció el estratega tras abandonar las oficinas de la Real Asociación Holandesa de Fútbol (KNVB), donde posee contrato hasta el 31 de diciembre de 2022.

Mientras tanto, los rumores sobre el futuro del astro rosarino se incrementan con el transcurso de las horas. Las determinaciones del presidente Josep María Bartomeu, quien anticipó las elecciones del club para el próximo mes de marzo, y la ratificación del director de la Secretaría Técnica, Eric Abidal, habrían sido factores que aumentaron el malestar del argentino.
Según informa el periódico italiano La Gazzetta dello Sport, el delantero “simplemente no se lleva bien con Abidal”. De hecho, a inicios de este año, el ganador de seis Balones de Oro se expresó mediante su cuenta de Instagram para cuestionar unas declaraciones del ex defensor francés, con quien compartió el plantel en el pasado y participaron de la era dorada bajo la dirección técnica de Pep Guardiola.

El objetivo de la Comisión Directiva del Culé consiste en garantizar la presencia del atacante, quien finaliza su vínculo el 30 de junio de 2021. Incluso, buscarían armar un plantel alrededor de su figura, la del arquero Marc André ter Stegen y el mediocampista Frenkie de Jong. Sin embargo, el mencionado diario explica que Bartomeu le abriría las puertas de salida a su principal estrella si cumple con una exigencia: comunicar públicamente que desea marcharse.
“La realidad es que Bartomeu ya no ve la despedida de Leo como algo impensable. Sabe que económicamente sería beneficioso para un club en profunda crisis, pero pone una condición: que sea Messi quien diga públicamente que quiere irse. No quiere convertirse, al menos formalmente, en el presidente que despidió a Messi”, aseguró el rotativo con sede en Milán.

El periódico catalán Mundo Deportivo coincide en la perspectiva y destacó que la eliminación frente a los Bávaros generó un impacto anímico adverso en Messi, quien comenzó a plantearse su situación. La construcción de un equipo competitivo sería una vía para asegurar la continuidad del futbolista, quien disputó 44 compromisos en la reciente temporada, marcó 31 goles y brindó 26 asistencias.
Por lo tanto, Bartomeu intentaría convencer a su jugador emblema con un proyecto ambicioso con el objetivo de volver a aspirar al título en todos los certámenes que dispute el Barsa. Por lo tanto, buscaría adquirir los servicios de Neymar y contemplaría la posibilidad de ofrecerle a Paris Saint Germain un importe estimado en 60 millones de euros más la ficha de Antoine Griezmann. Mientras tanto, el propio PSG, Inter y Manchester City se mantienen expectantes sobre el futuro de Messi.