20 de agosto de 2020
El coronavirus sigue causando sus efectos adversos, y es que aunque todos los científicos están concentrados en conseguir la vacuna contra el covid-19 y los médicos están a full para curar a los contagiados, hay un síndrome que está creciendo sin parar por culpa de la pandemia: el del corazón roto. Mirá de qué se trata y si vos lo padecés.

El coronavirus es el centro del mundo en este momento. Todos están al pendiente de no dejar que el virus se siga propagando, de salvar a quienes se contagian y de conseguir la vacuna para este mortal virus que ya se cobró la vida de millones de personas. Sin embargo, mientras todos se ocupan en controlar esta pesadilla, hay un síndrome que creció a pasos agigantados: El del corazón roto. Sí, así como leíste, y aunque no lo creas es un síndrome que existe y está científicamente comprobado.
Muchas veces decimos "me rompiste el corazón" o "le rompieron el corazón" como un simple dicho popular, pero lo cierto es que sí, podemos terminar con el corazón roto en mil pedazos. Y es que terminar una relación, la muerte de una persona querida o recibir una noticia bastante fuerte puede provocar el debilitamiento del miocardio, músculo que bombea sangre al corazón, además de la producción en exceso de catecolamina, una sustancia parecida a la adrenalina que en dosis grandes resulta tóxica para este órgano, por lo que se puede llegar a fallecer y, aunque regularmente se le llega a confundir con un infarto, se debe tener en claro que no lo es.
Por lo general se manifiesta con dolor en el pecho, dificultad para respirar y latidos irregulares.
Por eso, gracias al distanciamiento social, la pérdida de seres queridos o el cambio de rutina en nuestras vida, se ha notado un incremento en casos de "Síndrome de Corazón Roto" en todo el mundo.
Debido al confinamiento, la expansión del virus, la crisis económica y el distanciamiento social, es normal que las personas se encuentren preocupadas por su futuro y planes, angustiadas, extrañando a seres queridos o tristes, pero afortunadamente este síndrome no implica un riesgo grande, por lo que lo que en caso de que te sientas estresado (a) por la situación que se atraviesa se recomienda hablarlo, pedir ayuda profesional o, en su defecto, encontrar una actividad que te pueda distraer de todo lo que te puede llegar a agobiar.
Esta situación ha afectado la vida emocional de la ciudadanía, por ello se incrementó el "síndrome del corazón roto", ya que miles de personas han comenzado a padecer ansiedad y estrés, ya que no solo se preocupan por ellos sino también por la salud de sus familiares, y a su vez llevan consigo todo lo relacionado con su economía, trabajo y aspectos personales o familiares.

A inicios del 2020 se tenía registrado solo un 1.7 por ciento de estos casos, pero ahora gracias a un pequeño estudio realizado por la Clínica Cleveland, en Akron, Ohio, se sabe que ese porcentaje se ha incrementado hasta un 7.8 en tan solo unos meses.
Cómo se descubrió el síndrome:
A este desorden se le conoce como “síndrome del corazón roto” o, científicamente, “miocardiopatía de Takotsubo”, porque el primer caso estudiado y descrito fue en Japón, y lo que ocasiona es el debilitamiento del músculo que bombea la sangre.
Los síntomas son muy parecidos a los de un infarto y por ello puede llegar a confundirse: dolor de pecho, dificultad para respirar, dolor de brazo y sudoración, la única diferencia es que no hay obstrucción de las arterias coronarias.
Si llegaras a sufrir alguno de estos síntomas, lo mejor es acudir de inmediato con un médico. Sin embargo, algunos de los factores importantes a considerar para dar un correcto diagnóstico serían la edad y el sexo. Se ha comprobado que la mayoría de los casos se han presentado en mujeres, sobre todo después de la menopausia.
Esta afección no es tan conocida, pero es más frecuente de lo que piensas. Ciertamente, al cabo de algunas semanas la mayoría de las personas que sufren este síndrome se recuperan totalmente. Lo que ocurre es que se liberan repentinamente grandes dosis de catecolaminas, unas sustancias similares a la adrenalina que, en dosis muy altas, tienen un efecto tóxico sobre el corazón. De hecho, síntomas similares presentan los paciente que han sufrido accidentalmente de sobredosis de adrenalina.