4 de septiembre de 2020
En julio de 2008, el destino decidió que Lionel Messi y Pep Guardiola se unieran con el objetivo de reescribir las páginas doradas del libro de historia de Barcelona. A finales de mayo de 2009, cuando aún no había transcurrido un año desde la asunción del catalán en el cargo de entrenador en reemplazo del holandés Frank Rijkaard, la humanidad comenzaba a hablar acerca de la posibilidad de estar en presencia de uno de los mejores equipos de todos los tiempos.
Los argumentos de los debates futboleros podrían hallarse en los títulos obtenidos por el Culé en la primera temporada bajo las órdenes del técnico de Santpedor, pero las pruebas irrefutables se encuentran en lo acontecido en el terreno, donde el juego se convirtió en arte. El Blaugrana se benefició de la conjugación de la inteligencia del estratega, la magia del argentino, el talento de futbolistas que grabaron su huella, como Xavi, Andrés Iniesta, Sergio Busquets (componentes de un mediocampo de época) Carles Puyol, Dani Alves, Samuel Eto’o y compañía, y les sacó rédito a los jóvenes canteranos, como Xavi Torres.

Transcurrieron más de 11 años desde que el conjunto de Cataluña derrotó a Manchester United en Roma, se proclamó campeón de la Champions League y, con las obtenciones previas de La Liga y la Copa del Rey, sentenció la conquista del triplete, donde Torres brindó su aporte al participar en dos compromisos del campeonato español. El volante fue uno de los integrantes de aquel plantel del Barsa, que luego extendería su palmarés y culminaría el 2009 con el sextete, ya que se adueñó de la Supercopa de Europa, Supercopa de España y el Mundial de Clubes, en cuya final derrotó al Estudiantes de La Plata que comandaba Alejandro Sabella.
En diálogo con Mundo Poder, el actual mediocampista de Al-Arabi de Kuwait brinda su opinión sobre dos temas que se convirtieron en asunto de interés internacional: el futuro de Messi, quien medita su decisión de abandonar Barcelona, y la posibilidad de que la Pulga se reencuentre con Guardiola en Manchester City, que se mantiene expectante a la situación.
Además, Torres, que se desempeñó en Alicante, Málaga, Levante, Getafe, Betis, Sporting Gijón, Perth Glory y Elche, rememora su experiencia dentro de un elenco que estableció un antes y un después en el deporte, destaca la clave del éxito del club barcelonés durante los últimos años y describe la metodología de trabajo que implementa el actual entrenador de los Ciudadanos, a quien conoció en Barcelona B.

- ¿Qué recuerdas sobre tu etapa en el Barcelona de Pep Guardiola?
“Fue una gran época. Estuve dos años con él (Guardiola): uno en el filial y el otro a la siguiente temporada cuando nos subió a varios jugadores del Barcelona B al primer equipo. Ese año fue histórico porque se ganaron los seis títulos y tuve la posibilidad de convivir con el plantel durante gran parte de la temporada. Para mí, fue una campaña inolvidable porque también pude realizar mi debut en Primera División. Fue un año histórico para el club y jamás lo olvidaré”.
- ¿Cuáles consideras que son los aspectos principales de la filosofía de juego que buscaba transmitir Guardiola?
Ha conseguido todo en el mundo del fútbol como entrenador. Es fácil describirlo. Cuando comencé con Guardiola, ya se notaba que iba a ser uno de los mejores técnicos del planeta porque es una persona que está 24 horas pensando en fútbol, en el siguiente rival que tendrá en el equipo y analizando a todos los futbolistas y los aspectos del juego. Siempre fue un entrenador al que le gustó tener la pelota, atacar y buscar la manera de hacerle daño al contrario a través del balón. Los aspectos defensivos también los quiere cuidar, pero focaliza su juego en dónde hacer daño al rival mediante la pelota.

- ¿Cómo es la relación que Guardiola intenta formar con sus futbolistas?
Es un entrenador muy cercano al jugador. El hecho de haber sido jugador le permite saber cómo tratar a cada integrante de un plantel. Lo más importante que tiene es que sabe a qué jugadores tiene que darle más cariño. Es consciente de que a los futbolistas que no juegan habitualmente hay que estarle más encima. Muchas veces llamaba a jugadores a su despacho para dialogar, hablar sobre sus familias y la alimentación. Le gusta tener absolutamente todo controlado. Eso genera que, al final, parezca tu amigo más que tu técnico.
- Formaste parte del plantel de Barcelona que ganó el triplete en la temporada 2008/09. Con tu experiencia, ¿cuán importante fue y es Messi para el club?
Es un orgullo poder decir que integré el equipo del Barsa en una campaña que fue histórica para el club y en la que compartí vestuario con el mejor jugador del mundo, que es Lionel Messi. En todos sus años en Barcelona, Messi es muy importante. La clave del éxito del equipo pasa por tenerlo a él. No veo a un Barcelona sin Messi. Tiene una gran injerencia porque hace mejores a todos sus compañeros. Cuando entrenaba con él, me hacía sentir bueno porque cualquier balón que le daba siempre lo hacía mejor. Es un privilegio tenerlo en tu equipo y no enfrentarte a él.
- En aquella campaña, Guardiola modificó la posición de Messi y lo estableció como falso 9. ¿Cómo se desenvolvía el argentino en sus primeros entrenamientos en esa posición?
Recuerdo perfectamente el día en que Guardiola empezó a explicarle a Messi su nueva posición. Si lo decía Guardiola y se lo expresaba al mejor jugador del mundo era de imaginar que funcionaría. Resta con ver lo pronto que Messi se adoptó a las ideas que le transmitió Pep. Ese año resultó determinante destapar a Messi en una función nueva para sorprender a los rivales.

- ¿Cómo describirías a Messi en su rol de compañero?
Solo puedo hablar maravillas. Tuve la suerte de compartir el vestuario con él y, además de ser influyente a nivel mediático, es una persona muy campechana, humilde y que entabla amistades. Siempre recuerda de dónde viene. Es un placer haber sido su compañero. Es el Dios del fútbol y transmite unos valores muy buenos. En el vestuario es una persona muy querida. Trata muy bien a la gente que sube del Barsa B.
- Como ex futbolista de Barcelona y antiguo compañero de Messi, ¿te dolería la salida del argentino del Culé?
Está claro que no me gustaría ver a Messi en otro equipo que no fuera Barcelona. No sé qué pasará ni que sucede ahí dentro. Deseo que todo acabe bien y que sea por el bien de Messi porque un jugador como él, el mejor del mundo, siempre se merece ser valorado. Tiene que estar a gusto donde esté porque le ha dado todo a Barcelona.
- ¿Podría ser exitoso un hipotético reencuentro de Messi y Guardiola?
No sé si realmente se irá a Manchester City con Pep, pero Messi puede adaptarse a cualquier liga porque es el mejor jugador del mundo. No sé cuáles son, exactamente, los problemas que hay dentro del club. Como su ex compañero y por el aprecio que le tengo, deseo que la historia se resuelva pronto y de la mejor manera para Messi. Se merece todo lo mejor.