11 de septiembre de 2020

. Facundo Colidio, exclusivo: la vida en Bélgica, el aprendizaje en Inter y la reacción a un llamado de Riquelme


Una pelota en su cama cada noche fue el combustible que lo sustentó cuando era niño. En la actualidad, el deseo de superarse, cumplir con los objetivos con los que solo se atrevía a soñar de pequeño y la madurez para afrontar nuevos desafíos se convirtieron en sus herramientas primarias. Con un juicio nítido sobre el contexto en el cual se halla sumergido, y con el anhelo de continuar creciendo cada día, Facundo Colidio comienza a construir su propia historia en un mundo que se encuentra repleto de incertidumbres, obstáculos y que, en la jerga popular, es denominado como fútbol.





Con 20 años, el delantero es uno los proyectos más emocionantes de Inter, que decidió cederlo para que goce de continuidad en el fútbol europeo. En consecuencia, se erigió como uno los principales responsables de suscitar las esperanzas e ilusiones de los simpatizantes de Sint-Truidense de Bélgica, una institución que centra su atención en la captación de jóvenes talentos de diversas nacionalidades para reforzar su proyecto deportivo. El elenco posee la misión de infiltrarse en el Olimpo que componen Brujas, Anderlecht, Genk y Gent, quienes se repartieron las últimas 10 ediciones de la Jupiler Pro League.





Facundo Colidio se encuentra cedido en Sint-Truidense hasta el 30 de junio de 2021: acumula 17 partidos y dos goles. (Foto: Prensa Sint-Truidense).




Los retos se transformaron en moneda corriente en la vida del atacante, quien desde su infancia tuvo la valentía requerida para enfrentarse a los grandes acontecimientos. Con 11 años, brindó pruebas de su potencial cuando representó a Atlético Rafaela en un torneo disputado en Paraná y deslumbró a integrantes de la Secretaría Técnica de Boca, que decidieron incorporarlo informalmente. El juvenil experimentó un proceso inusual: durante dos años, se entrenaba con la Crema en la semana, los sábados jugaba para el club santafesino y los domingos actuaba para el Xeneize, que en 2014 lo contrató de modo definitivo y le dio un lugar en la pensión.





En la entidad de La Ribera, exhibió su jerarquía en distintas categorías e, incluso, realizó su debut en la Reserva con solo 16 años. El nombre del oriundo de Rafaela empezaba a circular con frecuencia en los pasillos de La Bombonera, el templo que observaba desde lejos y donde añoraba sentir el calor de los hinchas. Sin embargo, el conjunto italiano intervino en el romance que comenzaba a gestarse. En septiembre de 2017, el equipo de Milán abonó un importe estimado en ocho millones de dólares, adquirió sus servicios y le otorgó la oportunidad de iniciar el sueño europeo sin haberse estrenado como profesional en Boca.





En diálogo con Mundo Poder, Colidio realiza un repaso sobre su meteórica carrera, que lo catapultó desde Casa Amarilla hasta el Giuseppe Meazza sin escalas. El futbolista destaca la relevancia de su presente en Sint-Truidense, analiza los efectos ocasionados por la pandemia del coronavirus en la rutina diaria de la población belga, valora el aprendizaje que desarrolló en Inter junto a Mauro Icardi y Lautaro Martinez y sueña con la Selección Argentina, que contó con su presencia en la Sub 15, Sub 17 y Sub 20. Pero, en especial, vislumbra en el horizonte un posible regreso a Boca y reacciona a un posible llamado de Juan Román Riquelme, vicepresidente segundo y líder del Consejo de Fútbol del club.





El juvenil era una de las máximas promesas de Boca, pero fue transferido a Inter antes de realizar su debut en Primera División.




- ¿Cómo estás viviendo la vuelta del fútbol en Bélgica, donde ya transcurrieron cuatro fechas del torneo, en medio de la pandemia?





Fue un proceso más normal que en otros países. El campeonato se canceló, como también sucedió en Francia, y se coronó a un campeón (Brujas). Luego, comenzamos la pretemporada en la fecha que estaba prevista y con protocolos de entrenamiento para mantener la distancia social. Una vez que se empezó a normalizar el contexto, retomamos los entrenamientos de la manera habitual. En cuanto a los partidos, se deben cumplir ciertas normas sanitarias, pero el fútbol está volviendo a la normalidad. De hecho, este fin de semana regresará el público con capacidad limitada. La cantidad de hinchas dependerá del tamaño de los estadios. En el nuestro (el Stayen Stadion tiene capacidad para 14.600 espectadores), el domingo (reciben a Antwerp) nos permiten albergar a 1.000 personas.





- A nivel personal, teniendo en cuenta las incertidumbres que se sumaban a la emergencia mundial por el coronavirus, ¿fueron complejos los meses posteriores a la suspensión de la pasada temporada?





Totalmente. Nosotros dejamos de jugar a fines de febrero, frenamos los entrenamientos a principios de marzo y no nos volvimos a encontrar hasta junio. Esos meses fueron muy extraños porque recién comenzaba la situación del virus, la gente tenía miedo, no se podía salir a la calle y nos quedábamos en casa. En el caso de los deportistas, podíamos salir a correr, pero nada más. Además, había mucha incertidumbre porque desconocíamos si el campeonato se iba a reanudar o cuándo íbamos a volver a entrenar. Una vez que se definió la suspensión del torneo, el panorama se aclaró y nos concentramos en el comienzo de la nueva temporada.





El delantero es una de las principales armas ofensivas de Sint-Truidense, que marcha en la 11° posición en la Jupiler Pro League de Bélgica. (Foto: Prensa Sint-Truidense).




- Los casos disminuyeron, pero Bélgica continúa siendo uno de los países con mayor tasa de mortalidad por COVID-19. ¿Cómo está afectando la enfermedad a la vida habitual del país?





En uno de los últimos meses, la situación estuvo muy tranquila. Literalmente, hacíamos vida normal. El barbijo no era obligatorio y nadie lo utilizaba. Pero, hace dos semanas, se reinstauró la obligación de usar el tapaboca y se instó a la población a mantener los cuidados por el temor a la segunda ola de contagios. De todas maneras, estamos mucho más tranquilos que al principio. Ahora, nuevamente realizamos una vida con total normalidad.





-En el plantel de Sint-Truidense hay cinco futbolistas japoneses, jugadores de Corea del Sur, España, Estados Unidos y distintos países de África, y un técnico australiano. ¿Cómo es la convivencia y la relación en un vestuario con tantas culturas diferentes?





Al principio, fue medio chocante porque entré a un equipo donde había jugadores de diferentes países, culturas y con idiomas distintos. Una vez que adquirís confianza con el grupo es más sencillo. Al fin y al cabo, somos compañeros de equipo y vamos a tirar para el mismo lado. El plantel es muy unido y nos llevamos bien entre todos, pese a ser de diferentes países. Está Santi (Colombatto) que es argentino y tiene nuestras costumbres. También hay un español (Pol García), un brasileño (Jhonny Lucas) y un coreano (Lee Seung-Woo) que estuvo jugando mucho tiempo en Barcelona y habla español, así que ya es uno más de nosotros.





En 2017, Inter adquirió los servicios del atacante a cambio de un importe estimado en ocho millones de dólares.




- ¿Qué clase de fútbol encontraste en Bélgica?





El estilo es totalmente diferente a lo que yo venía jugando en Italia. Acá, el fútbol es más libre, directo y con muchos más espacios. Se producen más oportunidades de gol en los partidos, que son bastante abiertos, y los equipos son dinámicos.





- ¿La experiencia en Sint-Truidense la contemplás como un período indispensable para luego volver a Inter con posibilidades de afianzarte?





No sé si es una etapa obligatoria, pero sí siento que este período en Bélgica me hará muy bien y me va a ayudar para dar mis primeros pasos como profesional. Lo estoy llevando de manera positiva. Desde el primer momento, me adapté muy bien. Cuando entro a la cancha siempre sostengo que somos 11 contra 11 y, por más que yo tenga 20 años y el otro 30, somos futbolistas que vamos a luchar para que gane su equipo.





El futbolista destacó los movimientos que aprendió en el campo de juego al compartir plantel en el Nerazzurro con Lautaro Martíenz y Mauro Icardi.




- En Inter, coincidiste con dos delanteros de jerarquía como Lautaro Martínez y Mauro Icardi. ¿Qué aprendiste de ellos y que consejos recibiste de su parte?





Son dos jugadores increíbles. Por suerte, pude compartir el plantel con ellos y tuve la oportunidad de verlos entrenar. Fue una experiencia enorme para mí porque aprendí muchas cosas en cuanto a lo técnico y futbolístico. No vas a aprender lo que hacen los futbolistas de elite si no los ves o no compartís el día a día. Coincidir con Lautaro y Mauro fue bueno para mi desarrollo.





- Conociéndolo, ¿te sorprende el nivel actual de Lautaro Martínez y que se hable de un interés de Barcelona?





No, para nada. Siempre fue un jugador extraordinario y desde Racing se notaba que era diferente. Cuando llegó a Inter al principio no le tocaba jugar demasiado, pero cuando tenía la oportunidad de entrar demostraba la calidad y jerarquía que tiene.





- Cuando Inter te fue a buscar a Argentina, ¿te costó tomar la decisión de aceptar la oferta e irte de Boca sin haber debutado en Primera?





No fue fácil, obviamente. Primero, yo tenía a toda mi familia en Argentina y eso no era un detalle menor. Además, yo conservaba el sueño de debutar en la Primera de Boca. Pero sabía que era una oportunidad enorme que viniera a buscarme un club como Inter siendo tan joven. Sentía que no tenía que desaprovechar esa posibilidad. Por eso, más que nada, tomé la decisión de irme.





Colidio fue sparring de la Selección Argentina en el Mundial de Rusia 2018 y pudo fotografiarse con Lionel Messi.




- ¿En tu lista de objetivos figura volver a Boca en un mediano o largo plazo?





Me encantaría. Fue y sigue siendo mi sueño que algún día pueda realizar mi debut en la Primera de Boca, con La Bombonera llena y con todo lo que ese ambiente conlleva.





- ¿Y si te llamara Riquelme estarías dispuesto a resignar el sueño europeo para regresar a Boca?





Ja, no sé. Es una decisión complicada. Lo tendría que pensar y analizarlo con mucha tranquilidad.





- ¿Qué aspectos conservas de aquel niño que dormía con una pelota en la cama?





Desde chico, siempre tuve bien en claro lo que quería hacer, que era jugar al fútbol y llegar lo más lejos que pudiera. Por ese motivo, siempre dormía con una pelota. Ahora, sigo soñando con cumplir todos los objetivos que me propongo desde mi infancia y espero llegar a lo máximo.





- Si tuvieses que decir un objetivo por cumplir en tu carrera, ¿cuál sería?





Debutar en la Selección Mayor es mi mayor sueño. Donde sea que me toque estar, siempre recibiré con los brazos abiertos a la Selección porque poder vestir la camiseta de tu país y defender su bandera es lo más lindo que puede pasarle a un futbolista.


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