17 de septiembre de 2020
En el Morumbi, en el marco de su regreso a la competencia oficial tras más de seis meses de inactividad, River exhibió un aceptable rendimiento y disimuló las carencias físicas en la reanudación de la Copa Libertadores, pero no consiguió mantener la diferencia e igualó 2-2 con San Pablo en la tercera fecha del Grupo D, donde Liga de Quito lidera en soledad luego de su triunfo ante Binacional de Perú.
El elenco paulista comenzó el compromiso con mayor intensidad y brindó pruebas del ritmo de competencia que le otorgaron los 13 partidos que disputó antes del reinicio del certamen continental. En los compases iniciales, halló resquicios para profundizar a raíz de la amplitud ofensiva que gozó con los extremos Vitor Bueno y Gabriel. En este escenario, a los 7’, coqueteó con la inauguración del resultado con un disparo de zurda de Hernanes que fue desviado por Franco Armani.

Con atisbos de un control geográfico, el Tricolor asedió al Millonario durante los primeros minutos y consiguió establecer una diferencia. A los 9’, Gabriel lanzó un centro desde el interior derecho del área que fue capturado en el sector opuesto por el lateral izquierdo Reinaldo, quien remató de manera defectuosa, pero el balón se desvió en Enzo Pérez, descolocó a Armani e ingresó al fondo de la red para el 1-0 a favor del local.
Pese a encontrarse en desventaja en el marcador de manera prematura, el equipo de Núñez demostró fortaleza anímica y, en especial, una reacción futbolística que le permitió restablecer la igualdad. A los 18’, Fabrizio Angileri envió un pase cruzado que propició la recepción de Rafael Santos Borré y la posterior intervención de Matías Suárez, quien habilitó a Julián Álvarez. Luego de recibir en velocidad, el juvenil profundizó por la zona derecha del área, alzó la cabeza y asistió con un pase raso a Borré, quien ingresó en soledad por el centro y con un disparo sutil firmó el 1-1.
El gol del colombiano ratificó el nuevo rol protagónico de los dirigidos por Marcelo Gallardo, quienes impusieron un dominio en el desarrollo tras la conquista del delantero. Con la motivación en alza, River monopolizó la posesión e intentó profundizar con una fórmula similar a la del tanto: efectuar cambios de direcciones con envíos aéreos para encontrar espacios a las espaldas de los laterales Igor Vinícius y Reinaldo.

Con escasa injerencia de Nicolás De La Cruz e Ignacio Fernández en la construcción del juego, el visitante se benefició de la constante movilidad de Borré, Suárez y Álvarez. Además de sus roles en la faceta ofensiva, los tres atacantes fueron cómplices en una de las estrategias que desarrolló el equipo sin la tenencia de la pelota: la presión elevada en las salidas de terrestres de San Pablo, que priorizaba, y no resignaba, iniciar la edificación del juego desde los primeros metros de la cancha.
En el complemento, la tendencia del enfrentamiento se modificó debido a la intención de River de resguardarse para preservar energías y afrontar el resto del duelo con resto físico. En consecuencia, por momentos cedió la iniciativa, pero ratificó la ambición ofensiva y mantuvo a los tres integrantes del ataque, quienes contaban con menores responsabilidades en defensa y disminuyeron el grado de la presión que llevaron a cabo.
Pese a que había jugado su último partido el pasado 11 de marzo, River suplantó las carencias físicas por una actitud dominante que impidió que San Pablo gozara de las ventajas que contó en la preparación. Con mayor participación de Pérez, Fernández y De La Cruz, sus futbolistas más influyentes en la zona neurálgica del campo, distribuyó con inteligencia el balón, sin apremio y con el objetivo de generar un desgaste físico en su rival.

Con perseverancia y obteniendo un rédito de la nula reacción futbolística de San Pablo, River consiguió marcar una diferencia en el resultado. A los 35’, Reinaldo vaciló al momento de atacar una pelota dividida, Lucas Martínez Quarta se anticipó y propició la aparición en el interior izquierdo del área de Álvarez, quien no dudó y con un remate de derecha superó la resistencia de Tiago Volpi para anotar el 2-1.
Cuando River comenzaba a vislumbrar en el horizonte la obtención del triunfo, el dueño de casa se benefició de una maniobra fortuita y logró la igualdad. A los 38’, Hernandes filtró un pase entre líneas en dirección a Reinaldo, quien profundizó por el carril izquierdo y lanzó un centro raso que bloqueó Armani, pero en el rebote la pelota impactó en Angileri y entró al fondo del arco para sentenciar el 2-2.
Aunque no logró proteger la ventaja en el marcador, River se marchó con la frente en alto del Morumbí. Luego de medio año de inactividad a causa de la pandemia del coronavirus, limitó a su rival, consiguió que su plan de juego prevaleciera durante varios pasajes del partido y obtuvo un punto que le permitió alcanzar los cuatro puntos en el Grupo D, donde se ubica segundo y a dos unidades del líder Liga de Quito.
Formaciones:
San Pablo: Tiago Volpi; Igor Vinicius, Diego, Léo, Reinaldo; Tchê Tchê, Igor Gomes, Hernanes; Gabriel (ST 39’ Jonas Toró); Pablo (ST 33’ Brenner) y Vitor Bueno (ST 39’ Paulinho Boia). Entrenador: Fernando Diniz.
River Plate: Franco Armani; Gonzalo Montiel, Lucas Martínez Quarta, Javier Pinola, Fabrizio Angileri; Enzo Pérez (ST 47’ Santiago Sosa); Julián Álvarez, Ignacio Fernández (ST 43’ Leonardo Ponzio), Nicolás De La Cruz (ST 47’ Cristian Ferreira); Matías Suárez (ST 16’ Jorge Carrascal) y Rafael Santos Borré. Entrenador: Marcelo Gallardo.
Goles: PT 10’ Enzo Pérez -en contra- (SAN) y 18’ Rafael Santos Borré (RIV). ST 35’ Julián Álvarez (RIV) y 38’ Fabrzio Angileri -en contra- (SAN).
Amonestados: PT 33’ Nicolás De La Cruz (RIV). ST 27’ Diego (SAN), 23’ Igor Gomes (SAN)
Árbitro: Esteban Ostojich (Uruguay).
Estadio: Morumbí (San Pablo, Brasil).