22 de septiembre de 2020
Estados Unidos continúa siendo el primer país en presentar gran cantidad de muertos por la pandemia coronavirus, y es que este martes, registró más de 200.000 víctimas fatales, una marca simbólica que lo consolida como el más afectado del mundo y complica las chances de reelección del actual presidente de dicho país en noviembre, Donald Trump.

La primera potencia mundial llegó a reportar 200.005 muertes por COVID-19, según la base de datos de la Universidad de Johns Hopkins, una cifra de decesos impensada hace siete meses, cuando registró su primer fallecimiento, a fines de febrero. En tanto, se trata del país con mayor cantidad de casos de infectados en el mundo, siendo más de 6,8 millones.
Sin embargo, la tasa de mortalidad por la pandemia en Estados Unidos es de 60 por cada 100.000 habitantes, es decir, por debajo de otros países como Reino Unido, Ecuador, España y Brasil, y el país mostró una mejoría en la progresión de la mortalidad.
Con respecto a números acumulados, los estados de Nueva York con 33.000 muertes; Nueva Jersey con 16.000 decesos y Texas y California con 15.000 fallecidos, continúan siendo algunas de las regiones más afectadas del planeta por la pandemia.

Estados Unidos atravesó dos grandes olas: la primera afectó sobre la costa este, con Nueva York como epicentro, con unos 25.000 nuevos casos diarios entre abril y mayo y 2.000 muertos en un solo día. En tanto la segunda ola afectó a estados ubicados en el sur del país, con unos 60.000 contagios diarios en julio y más de 1.000 fallecidos.
A pesar de todo esto, los contagios volvieron a reducirse en agosto luego de que se impongan nuevas medidas de contención, cierre de negocios y zonas de ocio y sobre todo, después de que los republicanos comenzarán a utilizar las máscaras (o tapabocas) como principal medida de prevención.
Al inicio, el mandatario norteamericano restó importancia al nuevo coronavirus tras asegurar que no era más peligroso que una gripe. Sin embargo, progresivamente revisó en alza sus proyecciones de fallecimientos y dejó de negar la importancia de utilizar máscaras y mantener la distancia social.

Actualmente, en la recta final de la campaña para los comicios del 3 de noviembre, Trump relegó la pandemia a un segundo plano y solo la menciona para afirmar que Estados Unidos pronto tendrá una vacuna disponible y que, a fin de año, empezará a distribuirla entre la población.
Por su parte, los demócratas no esperaron a superar la cifra de los 200.000 fallecidos para apuntar contra la gestión de Trump durante esta semana. El candidato demócrata a la presidencia, Joe Biden aseguró: "Cuando el virus llegó, el presidente Trump no pensaba en usted, estaba pensando en la reelección. Es como Trump mira al mundo: siempre es sobre él, nunca sobre nosotros. Se merecen un presidente que los ponga a ustedes por delante".