6 de octubre de 2020
En París, una sombra se erigió entre las tinieblas y opacó la silueta de la Torre Eiffel. Diego Schwartzman, el pequeño gigante que derrumba mitos de manera constante, consiguió un triunfo histórico en los cuartos de final de Roland Garros: derrotó en cinco sets al austríaco Dominic Thiem, número tres del mundo, por 7-6 (7), 5-7, 6-7 (8), 7-6 (7) y 6-2 y clasificó a la semifinal de un Grand Slam por primera vez en su carrera.
El argentino, que se impuso en poco más de cinco horas de juego en la cancha Philippe Chatrier, se adueñó del primer parcial y contó diversas posibilidades para extender su ventaja, pero su contrincante revirtió el resultado y se llevó los siguientes dos sets. Sin embargo, el Peque no claudicó sus esfuerzos y, tras ganar en el cuarto, gozó de una ventaja física en el desenlace y consiguió la victoria.

De esta manera, logró cumplir con uno de sus principales objetivos de la temporada: ingresar al Top Ten del ranking ATP. Es su mejor actuación en uno de los cuatros torneos más importantes del circuito, ya que con anterioridad alcanzó los cuartos en tres oportunidades: US Open 2017 (cayó ante Pablo Carreño Busta), Abierto de Francia 2018 (perdió frente a Rafael Nadal) y Abierto de Estados Unidos 2019 (volvió a ser superado por el mallorquín).
“Dominic es uno de los mejores tenistas del mundo en este momento. Fue dos veces finalista en Roland Garros. Somos amigos y siento un gran respeto por él. Por eso, este partido fue tan importante para mí. Al final, esta noche creo que yo merecía ganar”, expresó Schwartzman, quien había comenzado el certamen en la 14° posición del escalafón internacional y tras haber arribado a su primera final de Masters 1.000 en Roma.

Antes de retirarse de la pista, realizó un balance de su actuación en el partido: “Estoy muy cansado y muy feliz. Fue una batalla. Tuve muchas chances. En un momento tenía una locura en la cabeza que no podía controlar. En el segundo y tercer set tuve muchas oportunidades y no podía ganar. El cuarto lo gané casi de milagro y en el quinto se dio todo perfecto. Al final, pude sacar un poco de diferencia por lo físico”.
El porteño, que en su camino eliminó al serbio Miomir Kecmanovic, el italiano Lorenzo Giustino, el eslovaco Norbert Gombos y el italiano Lorenzo Sonego, se enfrentará en la semifinal con el ganador del enfrentamiento entre Nadal (2°) y el italiano Jannik Sinner (75°), quien se convirtió en una de las revelaciones de la competencia. La otra llave la protagonizarán los vencedores de los cruces entre Novak Djokovic-Carreño Busta y Andrey Rublev-Stefanos Tsitsipas.