8 de noviembre de 2020
Uno de los oficiales de la Armada procesado en la causa reveló que el gobierno nacional, por entonces encabezado por el ex presidente Mauricio Macri, ocultó a los familiares y a la opinión pública nacional e internacional que habían ubicado al submarino el 5 de diciembre de 2017.
Sin embargo, recién el 16 de noviembre de 2018 casi un año después de la desaparición del submarino se informó oficialmente sobre lo que presuntamente se sabía.
De esta manera, la situación de Macri, del ex ministro de Defensa Oscar Aguad y del entonces jefe de la Armada Alfredo Srur, se vería más complicada dado que el fiscal ante la Cámara Federal de Apelaciones de Comodoro Rivadavia, Norberto Bellver, ya adelantó el viernes 30 de octubre que pedirá que los tres sean citados como imputados a prestar declaración indagatoria en la causa que tramita en el juzgado federal de Caleta Olivia.
Los familiares de los 44 tripulantes del submarino conocieron el testimonio que fue realizado ante el Tribunal Superior de Comodoro Rivadavia, integrado por los jueces Javier Leal de Ibarra, Aldo Suárez y Hebe Corchuelo de Huberman, por el contralmirante Enrique López Mazzeo, ex comandante de Adiestramiento y Alistamiento de la Armada, uno de los seis procesados en la causa que lleva la jueza federal Marta Yáñez.

“Cuando vean toda la documentación, se van a dar cuenta de que nosotros, cuando tuvimos que firmar el mensaje más doloroso en toda mi carrera, que fue el cierre del caso SAR (el operativo internacional de búsqueda del ARA San Juan), teníamos detectada la posición del submarino y por eso habíamos coordinado con la Marina Británica, el 5 de diciembre (de 2017), el pedido de un vehículo autónomo, porque sabíamos que podía estar únicamente en dos cañadones, que era lo que no podíamos verificar con todos los medios internacionales requeridos” declaró López Mazzeo.
El lugar donde se encontró el submarino era el mismo señalado por López Mazzeo pero se dio por encontrado el 16 de noviembre de 2018.
Según la declaración de López Mazzeo, veinte días después de la desaparición del submarino se tuvo conocimiento sobre la posición de un objeto con características similares. El dato fue aportado por el comandante del buque chileno Cabo de Hornos.

La zona debía ser explorada por un vehículo submarino autónomo momento en el que la Armada Británica ofrecía sus servicios con el aporte del rompehielos HMS Protector.
Por entonces, vocero de la Armada, el capitán Enrique Balbi, informó que inspeccionaban un objeto ubicado a 940 metros de profundidad, pero se dijo que el barco chileno que había aportado la información había precisado que el objeto señalado tenía un largo de unos 30 metros, mientras que el submarino tenía una eslora (largo) de 60 metros.
El Seabed Constructor, de la empresa Ocean Infinity al encontrar la nave descubrió que había quedado reducida a 33 metros por la destrucción sufrida en al tragedia.
López Mazzeo cuestionó “la forma inaudita en la que se extendió la agonía de los familiares y seres queridos, integrantes de la familia naval”
También se encuentran procesados el capitán de navío Claudio Villamide, ex comandante de la fuerza de Submarinos; el contraalmirante Luis Malchiodi, ex jefe de Mantenimiento y Arsenales; el capitán de navío Héctor Alonso, ex jefe del Estado Mayor del Comando de la Fuerza de Submarinos; el capitán de fragata Hugo Miguel Correa, ex jefe del Departamento de Operaciones de la Fuerza de Submarinos; y el capitán de corbeta Jorge Andrés Sulia, ex jefe del Departamento de Logística de la fuerza submarina. Se los acusa de “estrago culposo agravado, incumplimiento de los deberes de funcionario público y omisión de oficio”.