17 de noviembre de 2020
La Cámara de Diputados está debatiendo hace varias horas el proyecto de ley de Aporte Solidario Extraordinario o Impuesto a la Riqueza para las grandes fortunas, que permitiría reunir más de 300 mil millones de pesos que se destinarán a los sectores más vulnerables de la sociedad. Se espera que la iniciativa se apruebe con el respaldo del Frente de Todos, la mayoría del Interbloque Federal y de Unidad Federal para el Desarrollo.
El presidente de la comisión de Presupuesto de la Cámara de Diputados, Carlos Heller, del Frente de Todos, fue el encargado de abrir el debate con una férrea defensa del proyecto: "No somos hinchas del déficit sino que somos enemigos del ajuste".
Además, agregó que el proyecto de ley de aporte solidario extraordinario que debate la Cámara baja "no va contra nadie" y "no es una confrontación entre los que más tienen y los que menos tienen". Cabe recordar que el proyecto generó discusión y polémica en la opinión pública desde que se conoció.
Con especial énfasis en el aporte "solidario y extraordinario de la iniciativa", el diputado del Frente de Todos puso de relieve que el país está "ante una situación de emergencia" y que se pretende con el aporte "alcanzar a aquellas personas que son titulares de grandes fortunas" para poder morigerar los efectos de la pandemia.

Según informaron desde el Gobierno el proyecto alcanzaría a menos de 10 mil personas, según la AFIP, es decir 0,8 por ciento del total de los contribuyentes que presentaron declaración jurada de bienes personales, y la expectativa. El objetivo final es recaudar más de 300 mil millones de pesos.
Carlos Heller aseguró que el proyecto de ley de aporte solidario extraordinario "no va contra nadie" y sostuvo que "no es una confrontación entre los que más tienen y los que menos tienen", al dar inicio al su tratamiento en la cámara baja.
Sesión picante A lo largo del debate los diferentes legisladores oficialistas defendieron el proyecto con la idea de reforzar las arcas públicas debido a la caída de la recaudación, y la necesidad de asistir el sistema sanitario y productivo, mientras desde la oposición señalaron que es un "impuesto confiscatorio.
La titular de la comisión de Finanzas, Fernanda Vallejos, aseguró que el proyecto representa "un intento de paliar en algo los vergonzantes niveles de injusticia que lastiman a nuestra sociedad".
Mientras que Marcelo Casaretto, otro legislador oficialista, señaló que "el Estado necesita financiamiento y la mayoría de los países recurrió a tomar deuda pública para financiar la pandemia, pero la Argentina no lo pudo hacer porque tiene vedado el acceso al crédito".

Para Luciano Laspina (PRO), se trata de un proyecto en el que hay "un impuesto a la inversión en la Argentina". En es misma tónica, el radical Luis Pastori aseguró que rechaza el proyecto al afirmar que se trata de una iniciativa con un "sesgo claramente antiempresa y antiinversiones".
Alma Sapag (Movimiento Popular Neuquino) también mostró su rechazo por considerar que "vuelve a gravar la misma capacidad contributiva", y cuestionó que "la recaudación de este impuesto, como debe ser llamado en realidad, no sea coparticipable".
En tanto que la diputada del Frente de Izquierda Romina Del Plá expresó el rechazo de su espacio al proyecto al considerar que "no se trata de una verdadera recaudación o afectación a las grandes fortunas de algunos ricos".