17 de noviembre de 2020
El destino posee giros inesperados y, con una frecuencia llamativa, presenta desafíos dignos de una película de suspenso en el mundo del deporte. Ricardo Gareca es consciente de la premisa y se convirtió en un experto en afrontar los diversos retos que obstaculizan su camino. La última prueba se produjo tras la lesión de Paolo Guerrero, quien en agosto pasado sufrió la rotura de los ligamentos cruzados de la rodilla derecha. En consecuencia, el entrenador de Perú comenzó la búsqueda de un reemplazante para el capitán del seleccionado con vistas a la segunda y tercera jornada de las Eliminatorias Sudamericanas rumbo al Mundial de Qatar 2022. La inspección arrojó un nombre: Gianluca Lapadula, quien recibió el llamado del Tigre y debutó en la Bicolor.
El delantero, de 30 años, nació en Turín, Italia, la tierra de su padre. Sin embargo, su madre es peruana y propició que visitara el país por primera ocasión para emprender la ruta hacia la próxima Copa del Mundo. El futbolista, que aún no domina a la perfección el español, estuvo en la órbita del combinado incaico en varias oportunidades, pero su presentación se llevó a cabo el pasado viernes en la derrota 2-0 ante Chile, en Santiago, en el marco de la tercera fecha del certamen clasificatorio.

Los inicios de la carrera del atacante carecieron de las luces que goza en la actualidad. Sus primeros pasos en el fútbol los dio en las Divisiones Inferiores de Juventus y, tras desempeñarse en Treviso, Pro Vercelli e Ivrea, desembarcó en Parma, que adquirió sus servicios a mediados de 2019. Pese a que nunca logró debutar en el primer equipo, se destacó en el elenco Primavera (Reserva), donde marcó 11 goles en 30 partidos y generó el interés de diferentes instituciones del ascenso. Por lo tanto, comenzó un periplo por las categorías menores del fútbol italiano a través de distintas cesiones: Atlético Roma (2010), Ravenna (2011), San Marino (2011-2012) y Cesena (2012-2013).
Con la progresión de los años, el zurdo empezó a exhibir su jerarquía y comenzaba a vislumbrar la Serie A en su horizonte. En primera instancia, se lució en ND Gorica de Eslovenia, donde en su única campaña en la entidad (2013/14) anotó 14 goles en 32 compromisos. En la temporada siguiente, demostró un crecimiento en su juego e incrementó su efectividad frente al arco en su paso por Teramo: 25 gritos y nueve asistencias en 42 actuaciones. Más tarde, ratificó su potencial en Pescara, donde sumó 30 festejos y 12 asistencias en 46 cotejos y fue uno de los artífices del ascenso a Primera División.

Con un rendimiento en curva ascendente, cumplió con el objetivo de llegar a la máxima categoría. De todas maneras, su estreno en la elite del Calcio no fue con los Delfines, ya que Milan lo incorporó a cambio de 9.500.000 euros en julio de 2016. Solo unos meses antes se desarrolló su primer contacto con Perú: fue tentado por Gareca para formar parte del plantel que disputaría la Copa América Centenario 2016, pero declinó la convocatoria debido a que pretendía centrar su atención en el desenlace de la campaña con Pescara y en un posible traspaso, que finalmente se produjo hacia el Rossonero.
Después de haber rechazado la posibilidad de representar a la selección peruana, Lapadula fue convocado por Gian Piero Ventura para un amistoso de Italia. En noviembre de 2016, fue uno de los relevos en el empate 0-0 contra Alemania en San Siro, pero no tuvo participación. En mayo de 2017, tuvo su primera y última aparición con la Azzurra: fue titular y concretó un hat-trick en la goleada 8-0 sobre San Marino en Empoli. Como el duelo tuvo carácter de exhibición, el reglamento de la FIFA aún le permitía ser citado por la Blanquirroja, que se mantenía al tanto de su desempeño.

Luego de un discreto año con el club de la región de Lombardía, donde acumuló ocho goles en 29 enfrentamientos jugados, se marchó a préstamo a Genoa, que más tarde decidió comprar su pase y realizó una inversión de 11 millones de euros. En septiembre pasado, después de un año cedido en Lecce, suscitó el interés del recién ascendido Benevento de Filippo Inzaghi, que abonó €4.000.000 y lo contrató para fortalecer el sector ofensivo de un equipo que tiene como misión principal mantenerse en Primera. Hasta el momento, marcó tres tantos y otorgó dos asistencias en los siete partidos que disputó en la actual temporada.
“Lapadula es un delantero que vive por y para el gol, más individualista que asociativo. Es capaz de vivir dentro del área o en las lindes de la misma sin recibir muchos balones. Así lo demuestra su mapa de calor, que lo sitúa habitualmente en una pelea cuerpo a cuerpo con los centrales rivales (su físico se lo permite), la cantidad de asistencias que da (dos esta temporada, no está nada mal), los "key passes" que promedia (0.7 por partido) o las veces que toca la pelota: 19.1 por encuentro. Estos dos últimos datos, además de los pases por partido acertados, lo sitúan entre los que menos se asocian con sus compañeros de entre los delanteros del Calcio. No es que sea una faceta a mejorar o no, simplemente es su tipología de ariete”, expresó Irati Prat, fundador del sitio web Soy Calcio, en diálogo con Mundo Poder.

Las idas y vueltas entre Lapadula y Perú se terminaron a raíz de la lesión de Guerrero, que obligó a Gareca a hallar un sustituto de nivel para revitalizar a un combinado que era víctima de una anemia ofensiva sin su principal referente dentro del campo de juego. Solo dos semanas después de completar los trámites para nacionalizarse, el ítalo-peruano reemplazó a Raúl Ruidíaz y saltó al campo cuando transcurrían los 15 minutos del complemento de la caída ante Chile. “Aunque no tuvo muchas opciones de gol, sí se pudo advertir que posicionalmente está un peldaño arriba del resto de opciones para esa posición”, aseguró José Bragayrac, jefe de Zona Deportiva en el Grupo El Comercio de Perú al ser consultado por Mundo Poder.
Y agregó: “Lapadula surge como la mejor alternativa por rendimiento (en 30 minutos generó más que Ruidíaz), y por calidad (es el único delantero con el que cuenta Perú en una de las cinco mejores ligas del mundo). No es fuerte en el juego aéreo ni en el choque uno a uno, pero sí es muy bueno para el juego corto, de mucha movilidad y se recoge hasta el medio campo para colaborar con la elaboración. Juega muy bien de espaldas al arco para recepcionar y buscar un segundo pase y también maneja ambos perfiles, detalle poco habitual para un delantero de la selección peruana. Para el juego de presión que busca Gareca, es ideal. Cuando logre sintonizar con Cueva, Flores, Carrillo puede ser determinante. Los pases largos de Yotún y Aquino también puede aprovecharlos muy bien. Juega muy bien sin pelota, es muy bueno para marcar el pase de los volantes. Si se descuidan o confían en Argentina, puede ser un gran problema”.
Con un presente que suscita la ilusión de Perú, complementando con el carácter que le permitió forjar su constante lucha en el pasado para superar las adversidades que le presentó el destino, el delantero de amplia trayectoria en el fútbol italiano anhela erigirse como un factor clave para el duelo de este martes ante la Selección Argentina en el Estadio Nacional de Lima por la cuarta jornada de las Eliminatorias. Mientras tanto, los dirigidos por Gareca se encuentran ante la necesidad de encauzar su camino en el torneo sudamericano, donde solo suman un punto. ¿Lapadula será la solución? Solo el tiempo posee la respuesta.