30 de noviembre de 2020
El fallecimiento de Diego Armando Maradona generó una conmoción en el mundo del deporte. Mientras la pelota permanece de luto, la familia del Diez pretende esclarecer las causas de su muerte para concluir el capítulo. En este escenario, Rodolfo Baqué, el abogado de la enfermera Dahiana Madrid, una de las personas que se encargó de atender al astro solo unas horas antes de su deceso y que reconoció que la obligaron a mentir en su primera declaración testimonial, denunció una serie de irregularidades en los cuidados que se determinaron para el ídolo.
Luego de que Leopoldo Luque comenzara a ser investigado en el marco de una causa recaratulada como presunto “homicidio culposo”, el letrado de la enfermera rompió el silencio después de que su defendida haya brindado testimonio en dos oportunidades. “Ella entra a trabajar un viernes diez días antes de la muerte de Diego Maradona. El lunes siguiente a ello lo acompaña al baño y el paciente le pide que se vaya, que no esté más con él. Sólo le daba las pastillas que le indicaba la psiquiatra. Nunca más lo revisó”, explicó en diálogo con TN.
Además, Baqué reveló que el campeón con la Selección Argentina del Mundial de México 1986 sufrió una caída apenas una semana antes de su muerte, pero que nadie lo llevó a un hospital, pese a que inicios de noviembre había sido operado por un hematoma subdural. "Unos días antes de morir, Maradona se cayó y se pegó en la cabeza. No fue mayor el golpe, pero se dio en el lado derecho, el contrario al de la operación. Enseguida fue levantado. Nadie llamó a una clínica, quizá por decisión de Maradona. Pero él no estaba en disposición de decidir eso", aseguró.
Y agregó: "Se pasaba tres días encerrado en su habitación, sin ni siquiera ver la televisión.Llegó a tener 115 pulsaciones por minutos y el día anterior al fallecimiento tenía 109 pulsaciones por minuto, cuando todos sabemos que un paciente coronario no puede superar las 80. El cuerpo iba avisando y no fue asistido con ninguna pastilla. Maradona podía haberse alojado en la clínica más lujosa del mundo y estaba en un lugar inhabilitado. De no haber estado allí, hoy probablemente no estaría muerto".

En consonancia, detalló las dificultades que enfrentó Madrid para atender a Maradona de la manera requerida en la casa del barrio San Andrés, en el partido bonaerense de Tigre. "Dijo que el paciente, Maradona, se negó a ser revisado por ella. Pero no fue así exactamente, sino que en ningún día salvo el primero pudo darle la medicación. Es decir, no tenía acceso directo para tratarlo, pero no ese día, sino siempre. Pero se la daban, ella se quedaba en la puerta de la habitación para chequear la entrega", manifestó.
"No había responsables. La que le deba la medicación era la psiquiatra, pero no había un médico clínico. La que manejaba todo era la psiquiatra. Desde el principio, (la enfermera) comentó que se quedaba encerrado en su habitación. Nunca más salvo el primer día pudo atender personalmente a Maradona, eran los psiquiatras los que le atendían. Maradona a ella no la recibía. Así que mi cliente le daba la medicación a la psiquiatra o a los familiares y ellos se la daban. La enfermera, que era la que debía medicar a Maradona, se quedaba fuera de la habitación", sentenció.