5 de diciembre de 2020
El serpenteante camino que delimita el destino posee giros insospechados. El confinamiento establecido en la Argentina a causa de la diseminación de la pandemia del coronavirus puso en pausa la vida de millones de personas. Sin embargo, para Nadia Podoroska la cuarentena se convirtió en el escenario propicio para redoblar sus esfuerzos e intensificar el proceso que había comenzado a rendirle frutos desde hacía varios meses. Los resultados positivos empezaron a sucederse, pero su irrupción en Roland Garros puso en jaque a algunas de las mejores tenistas del circuito.
La derrota ante Iga Swiatek en la semifinal del Abierto de Francia no fue motivo suficiente para opacar su trabajo. De hecho, ratificó las sensaciones positivas en su siguiente aparición en el marco del Torneo de Linz, el último certamen que disputó este año y donde arribó hasta los cuartos de final (cayó ante la rusa Yekaterina Aleksándrova por 6-2 y 6-1). Las cátedras que brindó no solo le permitieron deslumbrar en diversos rincones del planeta, donde París fue el epicentro de su explosión y la Torre Eiffel se iluminó con el talento de una nueva estrella. También experimentó un meteórico ascenso en el ranking de la WTA: inició el 2020 en la 255° posición y lo culminó en el 47° escalón.

Las consecuencias de sus actuaciones en las diversas pistas del mundo están a la vista. Pero, ¿cuáles fueron las causas de su ascenso? Una de las personas claves en el crecimiento de la rosarina fue Pedro Merani, su coach mental. El argentino fue jugador de bowling y se erigió como uno de los artífices en la evolución de la disciplina en el país en su etapa como técnico del seleccionado. En 2003, emigró a Kuwait para dirigir al elenco nacional e inició una serie de aventuras que continuaron en Hong Kong y Qatar, donde se desempeña como head coach desde 2009. En febrero de 2019, Emiliano Redondi, entrenador de la Peque junto a Juan Pablo Guzmán, lo contactó para solicitar sus servicios.
“Yo había trabajado con Emiliano y su padre. Logramos buenos resultados y siempre nos mantuvimos en contacto. Cuando Emiliano detectó la oportunidad de trabajar con Nadia la parte mental, me llamó y me dijo ‘tengo a una atleta que es uno de los mejores talentos de los últimos años’. Cuando la conocí noté que era una joven con un futuro promisorio. Con un importante compromiso con el deporte y el trabajo” explica Merani en diálogo con Mundo Poder mientras la sabiduría emerge de su boca al mismo tiempo que las respuestas.
Desde entonces, comenzó a ayudar a la prometedora jugadora que atravesaba un bache a mejorar su manera de pensar mediante la filosofía zen y técnicas personales donde aplica la neurociencia para transitar la experiencia que implica el aprendizaje y alcanzar una comprensión personal. Las victorias y el ascenso en el escalafón internacional que consiguió Podoroska no obnubilan a su maestro zen, quien se enorgullece de que su pupila continúe por el camino correcto y cumpla con las premisas del trabajo: tener la mente en orden, mantener los pensamientos alineados con el espíritu e intensificar los conocimientos de uno mismo de manera diaria.

- ¿Cómo se logra que el trabajo que realizan fuera de la cancha se traslade a la competencia?
Lo que se aprende es para aplicarlo en el pico de estrés, que es la competencia. Por lo tanto, se trabajan diferentes aspectos dentro de la restructuración cognitiva, pero cada maestro tiene su libro. En mi caso, desarrollo lo que se relaciona con la parte corporal y que implica enseñar a respirar, visualizar, relajar y meditar. Después, hay que poner todo en práctica cuando se compite.
- ¿En qué consiste y cuáles son los objetivos de la filosofía zen?
Lo que Nadia aprende gracias al zen es a tener un mayor poder de concentración y a tener más conocimientos sobre su mente. Una de las claves del zen es saber quién soy yo. Es decir, conocerse a uno mismo. Pero, ¿cómo hago para saber lo que tengo que corregir si no sé lo que me pasa? El zen te ayuda a comprender tus virtudes, los aspectos que tenés que mejorar, tu sistema de creencias y tus comportamientos. Eso lo debés lograr a través de tu propia observación. En el caso de Nadia, ahondamos el bompu zen, ya debe acelerar el proceso de conocerse a uno mismo porque no tenemos el mismo tiempo que en otros contextos. Por ejemplo, mi maestra me enseñó durante 22 años. En consecuencia, acelero el proceso a través de las técnicas y la ayudo a resolver ciertos problemas. Nadia atraviesa la experiencia, pero más guiada.
- ¿Qué técnicas utiliza para acelerar el aprendizaje sin dañar el proceso?
Nadia tiene que hacer un trabajo basado en la neurociencia. En lugar de experimentar un despertar en el camino, donde atravesás una situación y si no la entendiste la volvés a enfrentar, se utilizan técnicas como la visualización y la meditación. Tiempo atrás, un maestro era el encargado de hablarte sobre la meditación, pero en la actualidad la neurociencia te indica que para evolucionar necesitas meditar.

- ¿Usted le pide a Nadia que visualice en el presente o en el corto, mediano o largo plazo?
En todos. En el pasado también. Porque la esencia de la visualización es que el cerebro no sabe si lo que estás viviendo es real o imaginario. Visualizar en el pasado te permite ver situaciones donde pudiste hacer algo para luego regresar y repetirlo. En el presente, se puede orientar a un cambio técnico. Mientras que en el futuro sirve para observar experiencias que vas a enfrentar. El cerebro está construido para situaciones de supervivencia. Si ella va a jugar un partido que nunca jugó antes, es lógico que tenga miedo. Entonces, debe visualizar que lo jugó 1.000 veces para que el cerebro se acostumbre y no lo interprete como algo desconocido o incierto.
- Entonces, para Nadia fue vital visualizar, por ejemplo, durante Roland Garros, donde se enfrentó a muchas rivales por primera vez y llegó a instancias que desconocía en un Grand Slam.
Ella hizo un muy buen trabajo durante la pandemia. En marzo, le dije a Emiliano y a ella que vayan preparando la estrategia para jugar contra determinadas rivales, como las primeras 10 del mundo. La idea era jugar esos partidos en su cabeza para estar preparada en caso de tener que enfrentar a esas rivales en su regreso al circuito. Lo que ella produjo en Roland Garros es muy particular. Se vio en esas situaciones antes, no le resultó algo nuevo y le ayudó a manejar la situación. Por lo tanto, dejó la mente de lado y pudo jugar al tenis, que es lo que buscamos. Podés ganar y perder, pero la intención es que no pierdas por tener cosas en la cabeza.
- ¿Qué efecto tuvo el confinamiento en el proceso de Nadia?
La ayudó muchísimo porque tenía más tiempo y podía meditar, relajar y visualizar en diferentes horarios. Fue ideal, el sueño del entrenador mental. En la cuarentena, su coach me dijo que estaba jugando igual o mejor que antes debido al trabajo de visualización que estaba haciendo. Elle generó rutas en el cerebro en las cuales sacaba de manera perfecta, le pegaba de drive de manera perfecta y golpeaba de revés de manera perfecta. Tuvo un juego perfecto durante seis meses. Esas mismas rutas que creó son las que utilizó cuando volvió a jugar oficialmente. Luego de una adaptación, donde perdió algunos partidos en primera ronda, hizo semifinal en Praga, ganó el título en el ITF W60 de Saint Malo, fue semifinalista en Roland Garros y llegó a cuartos de final en Linz.

- ¿El Abierto de Francia fue el lugar donde ella logró un cambio radical en su manera de pensar?
Mejoró desde el primer día. La sorpresa para ella fue encontrarse con una nueva manera de pensar. Es una evolución donde todos los momentos son necesarios: de angustia, comprensión o de no entender lo que está pasando. Lo que sucedió es que ella durante la pandemia no se tomó descanso, redobló sus esfuerzos y les sacó ventaja a muchas tenistas en la preparación física y técnica. Era una bala física y mental. Las demás no estaban así porque pararon y el cerebro también se tomó vacaciones. Parece que Nadia hizo click, pero en realidad tenía una preparación muy buena.
- ¿Qué pensaba mientras la veía competir en Roland Garros?
Estaba tranquilo en la medida que ella hiciera lo que tenía que hacer. Por supuesto que duele si pierde, pero tengo que tener la capacidad de analizar lo que sucede. No puedo poner mis pasiones y emociones en un partido. Para mí no fue una sorpresa lo que logró Nadia porque fue parte del proceso que ella estaba haciendo. Tiene potencial y debe creer en eso. Ella sabe que debe mejorar aspectos de su juego porque cambió su ambiente. Antes jugaba contra tenistas del Top 300 o 200 y ahora debe hacerlo contra jugadoras del Top 20, 10 o 5. Es como empezar de nuevo, pero trabajando con la misma intensidad y en un contexto distinto.
- ¿Cree que Nadia aprendió más por haber sido semifinalista de Roland Garros o por no haber logrado jugar la final de ese torneo?
No es tan violento ganar o perder. Es una experiencia. Ella jugó contra Iga (Swiatek) al nivel que podía y eso le dio tranquilidad. No se puede olvidar de lo que hizo y del proceso que la llevó a jugar ese partido. La variable de ganar o perder no ingresa en el Zen. Lo importante es lo que aprendió y cómo se sintió en esa semifinal. Ganar es lo más impermanente que hay. Para ver si ganaste tenés que reactivar tu mente. El recuerdo es lo que te va a traer si ganaste o perdiste. Ya no existe más, desapareció. Está en el inconsciente colectivo.

- ¿Cree que Nadia logró dejar ciertos temores en el pasado?
Los demonios van a perdurar hasta el día que te mueras. El cerebro funciona de una manera particular. Si ella tuvo un problema y logró solucionarlo, lo que hizo fue generar una red nueva que le va a permitir enfrentar la misma situación en otro partido. La otra red neuronal no es que la llevamos a cirugía y la extirpamos. Quedará de por vida y existirán momentos donde se encenderá. Por eso, lo importante es desarrollar una capacidad de observación para comprender que estás yendo a un lugar antiguo. Es lo que le pasa a (Roger) Federer, (Rafael) Nadal y (Novak) Djokovic. A todos les sucede lo mismo. Si no entendés cómo funciona el cerebro y aparece ese demonio vas a pensar que no te superaste, pero es lo contrario. Si lo hiciste en el pasado, hay que mantener la calma y disolver esa información.
- ¿Qué papel debe jugar el ranking en la cabeza de Nadia?
No debe existir. Ese fue el gran cambio que le propuse a ella. Si va a jugar por el ranking, está mal. Tiene que jugar y hacer lo suyo porque el ranking es una consecuencia de hacer las cosas bien. No vas a jugar mejor si te preocupas por la posición que ocupás. Hay que jugar partido por partido y pelota por pelota. Después, al final del año, se analiza dónde estás. Cuándo ella dejó de pensar en el ranking fue cuando empezó a subir lugares.
- ¿Puede existir un punto en el que Nadia asimile todos los conceptos para fortalecer el aspecto mental? ¿O siempre hay cosas por mejorar?
Uno siempre debe mejorar. Yo hace 32 años que me siento y sigo mejorando día a día. Es como la naturaleza: si una flor deja de crecer, se muere. Nosotros no somos la excepción. Siempre hay que intentar evolucionar y estar dispuesto a mejorar. Por ejemplo, si Nadia algún día llega a ser número uno del mundo por 4.000 semanas, le van a pedir que lo sea por 4.001. Siempre habrá alguien que pida más. Ella tiene que buscar la manera de mejorar todo el tiempo.