18 de diciembre de 2020
Es difícil imaginar un momento en la historia en la que la cena navideña no culmine con degustar un exquisito pan dulce. No obstante, las diferentes versiones sobre su origen lo ubican entre fines del siglo XVI y principios del XVII.

A partir de las distintas teorías que se difundieron a través de los años, existen algunas que tienen más popularidad. La más antigua se remonta a los tiempos de los primeros cristianos que lo preparaban a modo de homenaje a la ciudad que albergó el nacimiento del niño Jesús, Belén, cuyo nombre en hebreo significa "casa del pan".
En cambio, otra señala que el pan dulce o panettone nació en Nochebuena, en la corte de Ludovico, el Moro, señor de Milán entre 1494 o 1500. El Duque celebró la Navidad con festín digno de la riqueza de la corte milanesa.
El plato iba a ser el final del banquete, pero en el momento de sacarlo del horno, el cocinero notó que se había quemado. El pánico inundó la cocina de Ludovico hasta que, afortunadamente, un lavaplatos, llamado Antonio, quien había utilizado las sobras de los ingredientes para amasar un pan dulce y llevárselo a su casa, propuso servir su pan como postre.
Su creación tuvo tanto éxito entre los comensales que Ludovico presentó al joven Antonio frente a los invitados. En tanto, el lavaplatos confesó que su postre aún no tenía nombre, por lo cual su jefe decidió bautizarlo como "Pan de toni", que con los siglos se convertiría en panettone.
Como se mencionó anteriormente, hay distintas versiones que rodean el origen del pan dulce, aunque una se convirtió en la favorita del público por ser una historia de amor. Dice la leyenda que en 1490 un joven aristócrata, Ughetto Atellani de Futi se enamoró de la hija de un pastelero de Milán, aunque por aquel entonces, esa clase de unión estaba prohibida.

La muchacha, de nombre Adalgisa, trabajaba día y noche intensamente junto a su padre en la panadería. Para ayudar a su amada, Ughetto se hizo pasar por un aprendiz de pastelero y propuso añadir manteca a la masa de pan, pero como no había dinero para comprarla, el joven vendió uno de sus halcones y reunió el monto necesario.
El resultado fue tan exitoso que luego añadieron azúcar a la misma receta. En tanto, más tarde, en la época de las fiestas, Ughetto ideó un pan dulce con forma de cúpula a base de frutas abrillantadas y aromas cítricos.
Con el paso del tiempo los milaneses comenzaron a acudir en masa a la pastelería a pedir el "pan de Toni", que luego derivó en panettone.
Desde ese entonces, el postre viajó por el resto de Italia y Europa, llegando luego a América. En cada destino se le incorporó diferentes ingredientes: nueces, almendras, especias, entre otros.
Fue, por esta razón, que existen varias versiones diferentes del mismo postre que, en esencia, continúa siendo el que resultó tras el amor prohibido de Ughetto y Adalgisa.