29 de diciembre de 2020
El diseñador de moda francés falleció este martes a los 98 años, en el hospital estadounidense de Neuilly, a las afueras de la capital francesa. Su familia anunció la triste noticia mediante un comunicado: “Es un día de gran tristeza para toda nuestra familia, Pierre Cardin ya no está. El gran diseñador de moda que fue, atravesó el siglo, dejando a Francia y al mundo un legado artístico único en el mundo, pero no sólo. Estamos orgullosos de su tenaz ambición y de la audacia que demostró a lo largo de su vida. Hombre moderno con múltiples talentos y una energía inagotable, se involucró muy pronto en los flujos de la globalización de bienes y el comercio. Italiano de nacimiento, Pierre Cardin nunca olvidó sus orígenes, al mismo tiempo que muestra un amor incondicional por Francia. Consagración suprema, es finalmente el primer modisto en entrar en la Academia de Bellas Artes, haciendo que la moda sea reconocida como un arte de pleno derecho. Prueba de esto es hoy su espada de académico que creó el mismo y en la que están grabados los símbolos de su éxito”.

El estilista visionario y pionero del prêt-à-porter, creó un emporio con su nombre, y participó junto a André Courrèges y Paco Rabanne en la renovación de la alta costura francesa en el periodo de posguerra y encadenó a lo largo de su trayectoria las creaciones futuristas. También ha ayudado a dar a conocer a grandes diseñadores como Jean Paul Gaultier.
Cardin aprendió por primera vez los trucos del oficio con Christian Dior, quien para ese entonces era un desconocido en el mundo. “Siempre he tratado de ser diferente, de ser yo mismo. Si a la gente le gusta o no, no importa”, había manifestado el modisto en una nota a Reuters. Siempre precursor, se dirigió muy pronto a Asia donde gozaba de una gran reputación: viajó desde 1957 a Japón, entonces en plena reconstrucción, y organizó desfiles en China desde 1979.

Fue reconocido mundialmente por sacudir estilos en la década del 60 con vestidos futurísticos y otros diseños aptos para una ocasión especial. Antes que muchos otros, abrió un puesto en un gran almacén e hizo desfilar a hombres. También adoptó un sistema de licencias a gran escala que le aseguraba una difusión en el mundo entero, estampando su nombre en productos tan variados como corbatas, cigarrillos, perfumes o agua mineral.