19 de abril de 2021
El fútbol europeo se encuentra sumergido en un escándalo. En las últimas horas, 12 de los clubes más importantes de Europa desacataron la advertencia de la UEFA y anunciaron de manera oficial la creación de la Superliga. La novedosa competencia pretende modificar de raíz el paradigma de la industria deportiva, que fue golpeada por los efectos de la pandemia del coronavirus. La proclamación se efectuó antes de que el Comité Ejecutivo del organismo que gestiona a los certámenes del Viejo Continente presentara el nuevo formato de la Champions League, que busca fomentar más partidos y más duelos entre las potencias.
Real Madrid fue el principal impulsor del proyecto, pero la nómina de instituciones fundadoras también cuenta con la presencia de Barcelona, Atlético Madrid, Manchester United, Manchester City, Liverpool, Chelsea, Arsenal, Tottenham, Juventus, Inter y Milan, según explica un comunicado oficial. Paris Saint Germain, actual semifinalista de la Champions, aún no habría definido su postura sobre el tema. Mientras que los referentes de Alemania, como Bayern Munich, Borussia Dortmund y RB Leipzig, se pronunciaron en contra de la Superliga y no tienen intención de unirse al campeonato.
El torneo, que comenzaría en 2022, tendría a 12 clubes fundadores, que jamás descenderían, más tres equipos que se sumarían a este grupo y otros cinco elencos que se clasificarían de manera anual. Los 20 participantes serían divididos en dos zonas de 10 y se medirían en encuentros de ida y vuelta. Los tres primeros de cada grupo obtendrían la clasificación hacia los cuartos de final, que también se llevarían a cabo a doble partido. Mientras que los cuartos y quintos jugarían una eliminatoria para completar la siguiente fase. En total, se disputarían 197 compromisos y superaría los 125 que alcanza la Champions en su versión actual.
En primera instancia, la Superliga repartiría 3.525 millones de euros. Los fundadores, en caso de ser 15, se dividirían un porcentaje del monto total de la siguiente manera: 350 millones de euros para seis clubes, 225 para cuatro, 112,5 para dos y 100 para tres clubes. Además, los ingresos por los derechos de televisión llegarían a los 4.000 millones de euros: el 65% sería para los fundadores, otro 20% se otorgaría por méritos deportivos en la competición y un 15% por distribución comercial. En este escenario, los clubes ingresarían, como mínimo, 60 millones por participar y el ganador embolsaría más de 250 millones.

Los clubes que anunciaron la Superliga expresaron su deseo de continuar en las ligas nacionales y planean otorgar fondos de solidaridad que superarían a los que destina la UEFA en el presente. Por lo tanto, el certamen se jugaría entre semana, a excepción de la final, y se pondría en marcha a mediados de agosto (en principio, de 2022). En consonancia, los clubes implicados anhelan negociar un calendario en conjunto con la FIFA, la UEFA y las ligas, pero los mencionados organismos permanecen unidos en contra del plan separatista y conjugarían sus fuerzas para dificultar un acuerdo.
“Vamos a ayudar al fútbol a todos los niveles a ocupar el lugar que le corresponde en el mundo. El fútbol es el único deporte global en el mundo con más de 4.000 millones de seguidores y nuestra responsabilidad como grandes clubes es responder a los deseos de los aficionados. Nos hemos unido en este momento crítico, para que la competición europea se transforme”, aseguró Florentino Pérez, presidente de Real Madrid y que fue confirmado como mandatario de la Superliga. Los vicepresidentes serían Andrea Agnelli, titular de Juventus, y Joel Glazer, propietario de Mancchester United.
De inmediato, la UEFA advirtió que no claudicará sus esfuerzos para detener o establecer obstáculos en el camino de la Superliga. "Si esto sucediera, queremos reiterar que nosotros, la UEFA, la FA inglesa, RFEF, FIGC, la Premier League, LaLiga, Lega Serie A, pero también la FIFA y todas nuestras federaciones miembro, seguiremos unidos en nuestros esfuerzos para detener este cínico proyecto, un proyecto que se fundamenta en el interés propio de unos pocos clubes en un momento en el que la sociedad necesita más que nunca la solidaridad", lanzó en un escrito.
Además, el ente que preside Aleksander Ceferin envió un aviso que pone en jaque a las instituciones rupturistas. "Como ya anunciaron la FIFA y las seis confederaciones, los clubes en cuestión no podrán jugar en ninguna otra competición a nivel nacional, europeo o mundial, y sus jugadores podrían verse privados de la oportunidad de representar a sus selecciones nacionales", sentenció. ¿Cómo continuará la historia? Solo el tiempo posee la respuesta...