4 de mayo de 2021
Colombia se encuentra sumergido en una pesadilla. Las manifestaciones sociales suscitadas por la reforma tributaria que impuso el presidente Iván Duque no cesan y la tensión aumenta con el transcurso de las horas. En simultáneo, el terror invade a distintos sectores de la población a raíz de la represión policial, que ya ocasionó 19 muertos, más de 800 heridos y más de 430 detenidos. En un marco de profunda crisis, se decretó la suspensión del partido que debían disputar Independiente Santa Fe y River en la ciudad de Armenia por la tercera fecha del Grupo D de la Copa Libertadores.
Pese a que las calles se encuentran colmadas de violencia, la Conmebol intentó que el compromiso continuara de pie. Incluso, los directivos del organismo sudamericano mantuvieron una comunicación oficial con las autoridades del gobierno colombiano y recibieron garantías para llevar a cabo el cotejo. Sin embargo, los funcionarios de la capital del departamento de Quindío solicitaron reforzar el operativo de seguridad con más efectivos policiales, pero no se pudo cumplir con el pedido.

En este escenario, la institución de Núñez fue notificada por voceros de Armenia sobre la postergación del duelo y canceló el vuelo chárter con destino a Colombia, que estaba previsto para este miércoles por la tarde. En consecuencia, los integrantes del plantel comandado por Marcelo Gallardo fueron liberados para regresar a sus domicilios. Mientras tanto, comienzan a evaluarse diferentes alternativas para el futuro del encuentro. La opción más factible es que se desarrolle este jueves en Asunción, Paraguay.
En las últimas horas, Gallardo se había referido a la posibilidad de que el partido cambiara de día por los problemas que subsisten en el territorio colombiano. “Hasta ahora no tenemos una notificación que nos impida viajar o tener ciertos recaudos en cuanto lleguemos. Tenemos el horario de vuelo confirmado y la salida confirmada a las 15.30. Sé que la situación está algo compleja en Colombia pero dieron las garantías y no sabemos más que eso”, había reconocido el entrenador en conferencia de prensa.

El municipio localizado en el oeste de Colombia se encuentra bajo toque de queda, pero se agravan los incidentes, se incrementan las denuncias por abusos de la policía y la Fiscalía local abrió una investigación sobre seis homicidios ocurridos durante las protestas. Las alarmas en torno al partido se habían encendido cuando un grupo de estudiantes de la Universidad de Quindío realizó una convocatoria en las redes sociales para congregarse en las inmediaciones del estadio Centenario y forzar la suspensión.
James Padilla García, director del Instituto Municipal del Deporte y la Recreación de Armenia (Imdera) y designado para organizar el operativo de seguridad, había intentado aportar una cuota de serenidad en el amanecer de la jornada. “Son un grupo de personas que quieren hacerse notar y no vamos a permitir que vayan a sabotear el espectáculo. Junto con las autoridades y el Alcalde estamos brindando las garantías de seguridad para que se juegue”, había expresado en diálogo con Sportia, por TyC Sports.
En primera instancia, el Millonario debía visitar a Santa Fe en los 2.600 metros de altura de Bogotá. No obstante, la mencionada ciudad ingresó en alerta roja debido a que el sistema de salud se encuentra al borde del colapso a causa del elevado número de contagios producto de la segunda ola de la pandemia del coronavirus. Por lo tanto, la Alcaldía prohibió la organización de eventos deportivos y Conmebol había autorizado el traslado del enfrentamiento a Armenia, que está a 280 kilómetros de la sede original. Ahora, las incógnitas vuelven a predominar en medio de un panorama que se torna cada vez más incierto.