6 de mayo de 2021

. Almuerzo y reclamos entre la CGT y Alberto Fernández


Tras el repentino fallecimiento del Superintendente de Servicios de Salud (SSS), Eugenio Zanarini, se originó una pulseada para determinar quién se hará cargo del organismo clave que tiene a su cargo el manejo de los fondos de las obras sociales del país. Por tal motivo, el presidente Alberto Fernández recibió en la Quinta de Olivos a la cúpula de la Confederación General del Trabajo (CGT), para almorzar y escuchar los reclamos. Desde el sindicato piden que sea David Aruachan quien quede al mando de la SSS, médico ex titular de la obra social de Unión Personal Civil de la Nación (UPCN).  





Participan del almuerzo Antonio Caló de la UOM, Héctor Daer de Sanidad, Carlos Acuña de Estaciones de Servicio, Gerardo Martínez de la UOCRA, Andrés Rodríguez de UPCN, Armando Cavalieri de Comercio y Jorge Sola de Seguros. Los jefes gremiales se mantienen en alerta ante problemas de financiamiento de las obras sociales y temen por lo que pueda suceder en el futuro con alguna de ellas, ya que se encuentran atravesando una crisis económica con un millonario déficit que aumenta mensualmente.  





Los gremialistas quieren que el actual gerente general de la Superintendencia de Servicios de Salud quede a cargo del organismo.




Otro de los mayores miedos de los sindicaros es que el Gobierno nacional avance, finalmente, con una reforma del sistema de salud, una propuesta que impulsó la vicepresidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, al mencionar la necesidad de “una integración de lo público y lo privado para optimizar recursos”. Las claves del proyecto pasarían, además, por la reducción de las obras sociales y cambios impositivos para el sector. A partir de esta reforma el sistema público podría usar infraestructura del privado y viceversa, para bajar los costos. 





A través de un comunicado, la CGT advirtió sobre el estado de las obras sociales, que representan la mayor caja de los gremios. Indicaron que la pandemia demostró “la solidez y el nivel de cobertura de uno de los sistemas de salud más solidarios del mundo, y también la necesidad de dotarlo de suficientes fondos para garantizar la salud del conjunto. La pandemia multiplicó de manera exponencial los costos de atención en los centros médicos propios y los gastos de contratación de clínicas y sanatorios privados”.  


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