13 de mayo de 2021
La posibilidad adquiría más fuerza con el transcurso de las horas y, después de días determinados por las evaluaciones pertinentes, se anunció de manera oficial. Según informó la UEFA, la final de la Champions, que tendrá como protagonistas a Manchester City y Chelsea, cambia de sede y se disputará en el Estadio do Dragao, de Porto. Además, la organización reveló que se otorgarán 6.000 entradas a los simpatizantes de cada equipo para que puedan brindar su aliento desde las tribunas del recinto portugués.
En primera instancia, estaba previsto que la definición por la Orejona se disputase en el estadio Olímpico Atatürk de Estambul. Sin embargo, las autoridades del organismo que rige el fútbol europeo decidieron quitarle a Turquía la oportunidad de albergar el encuentro por segundo año consecutivo (el año pasado también se jugó en Portugal, pero en Lisboa), ya que el país fue incorporado el pasado viernes a la lista de naciones a las que no pueden viajar los ingleses a raíz de los brotes de coronavirus.

En este escenario, el ente rector de la actividad futbolística del Viejo Continente emitió un comunicado para brindar detalles sobre la resolución adoptada. “La final de la Champions estaba programada para ser en el Estadio Olímpico Atatürk en Estambul pero, luego de la decisión del gobierno del Reino Unido de colocar a Turquía en su lista roja de destinos de viaje, organizar la final allí hubiera significado que ninguno de los fanáticos nacionales de los clubes podría viajar”, explicaron.
En consonancia, la UEFA reveló los motivos por los cuales no prosperó la variante de Wembley, una opción que había ingresado sobre la mesa cuando se confirmó que los dos elencos que lucharían por el título eran ingleses. “La UEFA discutió trasladar la final a Inglaterra pero, a pesar de los exhaustivos esfuerzos de la Asociación de Fútbol y las autoridades, no fue posible lograr las exenciones necesarias de los acuerdos de cuarentena del Reino Unido”, reconocieron en el escrito publicado en su web.
Y agregaron: "Las autoridades portuguesas y la FPF intervinieron y trabajaron rápido con la UEFA para ofrecer una sede adecuada para la final y, como Portugal es un destino de la lista verde para Inglaterra, los aficionados y jugadores que asistan a la final no tendrán que pasar la cuarentena a su regreso a casa. La decisión no llega sin lamentar el trabajo que las autoridades del fútbol turco han realizado durante los dos últimos años para garantizar el éxito de la celebración de la final en Estambul".
El presidente de la UEFA, Aleksander Ceferin, remarcó la importancia de contar con fanáticos en las gradas para la final de la principal competencia de clubes de Europa. "Los aficionados han tenido que sufrir más de doce meses sin poder ver a sus equipos en directo y llegar a una final de la Champions League es la cúspide del fútbol de clubes. Privar a esos aficionados de la posibilidad de ver el partido en vivo no era una opción y estoy encantado de que se haya encontrado este compromiso", aseguró.