20 de mayo de 2021
En 2020, Diego Schwartzman experimentó el año más destacado de su aventura como tenista profesional y consiguió logros inéditos en su carrera. Sin embargo, en la actual temporada es víctima de una irregularidad y aún no logra disipar las dudas que obstaculizan su camino. En este escenario, el argentino perdió en su debut en el ATP 250 de Lyon frente al experimentado francés, Richard Gasquet, por 6-3 y 7-5 en una hora y 36 minutos de juego.
El número 10 del mundo volvió a encontrarse lejos de su mejor versión y careció de precisión durante todo el partido. Pese a que su principal fortaleza no radica en el servicio, tuvo registros por debajo de su promedio: cometió cinco doble faltas, completó el 47% de primeros saques, ganó el 57% de puntos con el primer servicio y el 45% con el segundo. Mientras que el oriundo de Béziers, de 34 años y 52° del ranking, no desperdició las oportunidades que se le presentaron y quebró el saque de su rival en cinco ocasiones.
De esta manera, Gasquet se adueñó del triunfo, amplió su ventaja en el historial ante el Peque (4-1) y eliminó a un integrante del Top Ten por primera vez desde agosto de 2019 (venció al japonés Kei Nishikori, quien por entonces se ubicaba décimo, en Montreal). En los cuartos de final del certamen francés, el ex 7° del escalafón internacional se enfrentará con el ruso Karen Khachanov (26°), quien se impuso sobre el polaco Kamil Majchrzak por 7-6 y 6-3.
La disconformidad del representante albiceleste con su rendimiento se hizo notoria en una acción en la que golpeó su raqueta contra el suelo tras perder un punto. "Por lo de la raqueta, le pido perdón al torneo y a la gente que estaba mirando. No me gusta hacerlo para nada. Hacía tres año que no rompía una raqueta. Había dicho que no lo iba a hacer más porque no me gusta, pero lo necesitaba. Tenía mucha furia adentro. A partir de ahí jugué un poquito mejor", expresó en la conferencia de prensa.

Además, realizó una autocrítica sobre sus últimas actuaciones en el circuito. "La realidad es que era una gira en la que tenía muchas expectativas, pero no se hicieron realidad. Fue todo lo contrario. Viene siendo muy mala. Es la realidad. Estoy jugando mal y jugando así es difícil que gane en este nivel. Vengo entrenando y haciendo todo lo que está a mi alcance para encontrarme con lo que pude hacer durante los últimos años", aseguró.
Y agregó: "Entré en una bola en la que entro a la cancha y las cosas no me salen. Está complicado. No encuentro respuestas adentro de la cancha y está a la vista en los resultados. En este nivel, perdés cuando jugás mal y es lo que me está pasando hoy. Voy a seguir haciendo lo que hice siempre, que es trabajar y hacer bien las cosas afuera de la cancha. Confío en que eso, más temprano que tarde, me devuelva el nivel. Hasta ahora, la gira es mala".
Por lo tanto, Schwartzman extendió su período adverso en la gira europea sobre polvo de ladrillo. Hasta el momento, disfrutó de dos victorias (sobre Frances Tiafoe y Corentin Moutet en el Conde de Godó) y sufrió cinco derrotas (contra Casper Ruud, Aslan Karatsev, Félix Auger-Aliassime y Gasquet en sus respectivas presentaciones en Montecarlo, Madrid, Roma y Lyon y ante Pablo Carreño Busta en los cuartos de final de Barcelona). En consecuencia, incrementa su grado de preocupación antes del inicio de Roland Garros.
El porteño, de 28 años, no está inscripto en ninguno de los torneos de la categoría ATP 250 que se disputarán la siguiente semana en Parma y Belgrado. Sin embargo, no se descarta que cambie de planes y se anote en una de las dos competencias para adquirir ritmo de juego en la antesala al comienzo del Abierto de Francia, que se llevará a cabo del 30 de mayo al 13 de junio próximos y donde alcanzó las semifinales en la edición pasada (fue eliminado por Rafael Nadal).