4 de junio de 2021
Este viernes se confirmó que todas las provincias del país van a tener un facultades para modificar las fechas de vacaciones de invierno de acuerdo a al situación epidemiológica en cada lugar. El Gobierno autorizó a las provincias a modificar la fecha de las vacaciones de invierno, se trata de una búsqueda de evitar los contagios en medio de la segunda ola de coronavirus.

Así lo confirmó el ministro de Educación de la Nación, Nicolás Trotta en una sesión del Consejo Federal de Educación. Adelantar o extender el receso dependerá de los indicadores sanitarios de cada provincia.
“La decisión estará determinada por los indicadores sanitarios de cada una de las jurisdicciones”, resaltó Trotta después de la reunión con los titulares de las carteras educativas de las 24 jurisdicciones. De esta manera se puso fin a las especulaciones que había sobre el tema.
El funcionario nacional sostuvo que “cualquier modificación en el calendario escolar tiene que ir de la mano de la evidencia científica que transita cada una de las jurisdicciones, respetando los protocolos estrictos que construimos y sean factibles de aplicación en una realidad epidemiológica de base”.
Por otro lado, el funcionario nacional consideró que “modificar el calendario escolar tiene un costo educativo, vinculado a la organización, a que estarán finalizando ciertos procesos de aprendizaje y las instancias de evaluación, pero estamos dispuestos como sistema educativo a hacerlo si se considera necesario”.

La mayoría de las provincia tienen restringida o suspendida la presencialidad de las clases. En los últimos Decretos de Necesidad y Urgencia, el Gobierno consideró que las clases presenciales deben suspenderse en aquellos distritos que estén bajo “Alarma epidemiológica”.
Esto es cuando el número de casos de coronavirus confirmados de los últimos catorce días cada 100.000 habitantes sea igual o superior a quinientos. Mendoza y Ciudad de Buenos Aires fueron los lugares donde más resistencia se observó.
El sector turístico considera que adelantar las vacaciones a junio puede generar un golpe determinante para un empendedores que ya se encuentra sumamente afectado por la pandemia y las restricciones impuestas por el Gobierno nacional desde marzo 2020.