18 de junio de 2021
En la localidad bonaerense de Wilde, partido de Avellaneda, está Flavia, una mamá desesperada ante la amenaza de un inminente desalojo y el desamparo por parte de quienes deberían garantizarle, respetar y cuidar sus derechos. Todo comenzó en el año 2006, cuando el padre de Flavia, quien desempeñaba labores en Aguas Argentinas de la mencionada localidad de la provincia de Buenos Aires, se fue de la empresa, tras 25 años de trabajo, con un retiro voluntario. En aquel entonces, AySA le otorgaba viviendas a todos los trabajadores de la empresa, pero dado que el hombre se retiró voluntariamente, le exigieron que le devolviera el terreno. “Vinieron de Recursos Humanos, me pidieron que, como mi papá no trabajaba más, me tenía que ir. Y yo en ese momento les había dicho que no tenía a dónde ir, tenía tres chicos. Vinieron varias veces, fui a Acción Social a pedir ayuda, a la Municipalidad. Necesitaba un papel de desalojo. En ese momento, en el año 2006, me dijeron que ellos no podían hacer nada porque era algo interno, que ellos querían el terreno, nada más. Pero si no me hacían el papel de desalojo a mí no me iban a brindar ayuda y no iba a tener a dónde ir. Todo quedó en la nada, en ese momento”, comenzó relatando Flavia, en exclusivo para Mundo Poder.

“Aparecieron en el 2018 haciéndome un mandamiento de constatación, fijándose quién era que vivía. En el fondo vive mi hermana, son dos viviendas. Y así fue como comenzó AySA iniciándonos el juicio. A mí me dan una defensora, esto es un Juicio Federal, no sé por qué lo hicieron federal, sinceramente. Yo no puedo pagar un abogado, entonces me mandaron ellos mismos la Defensoría N°6, de ahí me designan a la doctora Mariela Lagarde, la persona más desagradable que conocí en mi vida. Primero no me quería agarrar el caso, después me trató de mentirosa respecto a mi hijo Germán”. Cabe hacer mención que el hijo menor de Flavia tiene 13 años y padece Espectro Autista, una condición que, dadas las circunstancias por las que la familia está atravesando, suman más desesperación y más indignación al caso. “Hace 3 años falleció mi papá, por el cual yo estoy viviendo acá, y Germán hizo un retroceso muy grande. Germán no habla, nunca habló. No me sube a un auto porque le tiene pánico total, no sube a medios de transporte”, agrega. Toda la escolaridad y rutinas médicas del chico debieron amoldarse y acomodarse hacia algún centro educativo donde Flavia pueda llevarlo sin la necesidad de subirse a algún transporte público. Así fue como encontró, a diez cuadras de su casa, el Instituto Mannoni, al cual van y vienen caminando, según describió.

“Ellos lo que quieren es el terreno, encima me dijeron que no quieren hacer ningún acuerdo, según lo que me cuenta mi abogada. ‘Yo te la voy a tirar un poco, pero van a quedar todos en la calle’ me dijo. Yo no puedo creer que el sacrificio de toda mi vida yo lo tenga que dejar, y que estas personas me puedan dejar así porque sí en la calle. No lo puedo creer. Nos arremangamos para laburar todos, porque acá somos todos laburantes. La crueldad es qué hago con el nene, ¿qué hago, lo duermo? ¿Quieren que lo encierre en un instituto? Él quiere su patio, su casa, aparte es muy rutinario”.


Flavia presentó toda la documentación correspondiente respecto a la condición de su hijo Germán, “yo no sé si esta abogada presentó todos los papeles que te estoy diciendo, porque lo tengo todo por escrito, justificado por psiquiatras, psicólogos. Estamos desesperados, me dijo que esto sale en cualquier momento y que vamos a quedar en la calle y yo no puedo creer que esto sea así, de esta manera”.
Como si todo esto fuera poco, Flavia está luchando con la obra social, OSPESGyPE, debido a que no le quieren brindar el acompañamiento que necesita. Interviene en el caso el juez Luis Armella, a cargo del Juzgado N°6 de Quilmes.