28 de junio de 2021
De acuerdo con la última disposición del Gobierno, como medida para mitigar el posible avance de las nuevas variantes del coronavirus en el país, a partir de hoy rige el límite diario de personas que pueden ingresar a la Argentina por vía aérea. De esta manera, pasa de 2.000 a 600 personas. Asimismo, los viajeros que ingresen desde el exterior entre el 1 de julio y el 31 de julio, deberán aislarse durante al menos 10 días en hoteles o en sus casas, de acuerdo a la determinación de cada gobierno provincial.

Todos los costos estarán a cargo de los pasajeros. El Gobierno advirtió que controlará el cumplimiento del período de aislamiento domiciliario y realizará denuncias penales en caso de verificarse incumplimientos. Se invocarán los artículos 205 y 239 del Código Penal, “por violación a medidas contra epidemias y desobediencia a autoridad pública”. Éstas contemplan penas de prisión que van de los 6 meses a los 2 años, y de 15 días a 1 año, respectivamente.
Al respecto, la titular de la Dirección Nacional de Migraciones, Florencia Carignano, manifestó que “las medidas que tomamos fueron producto de estas últimas semanas. Nosotros específicamente reforzamos los controles que ya venían haciendo las fuerzas federales en las provincias y lo que hicimos fue hacer un informe: vimos que, a nivel país, el 45% de la gente que había llegado de afuera, cuando le tocamos el timbre para ver si estaba aislada, no estaba”. La funcionaria además indicó que el nuevo cupo diario de ingreso al país y residentes “son dos aviones llenos”. También señaló que la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) trabaja ahora contrarreloj para reorganizar los 10 o 12 vuelos que llegan por día hasta hoy.
“Esto va a significar por supuesto, cancelaciones de vuelos. La gente tendrá que esperar que la aerolínea le asigne vuelo y en ese vuelo también habrá mucha gente esperando. No es que me lo pase bien diciendo esto, pero son las consecuencias de cuando uno decide viajar en pandemia. Todavía esto no se terminó. Cuando uno decide viajar sabiendo que el mundo es un lío, pueden pasar estas cosas. De hecho, una firma una declaración jurada en Ezeiza aceptando las condiciones que el Estado ponga en tu reingreso y las consecuencias económicas”, agregó.

Quienes viajen deberán realizarse un testeo para ser autorizados para poder abordar el avión con destino a la Argentina. Luego, deberán testearse también al ingresar a nuestro país, y nuevamente al séptimo día. Quienes den negativo deberán cumplir con el aislamiento. Y quienes den positivo deberán realizarse un testeo de “secuenciación genómica” y, junto con sus contactos estrechos, aislarse en lugares indicados por las autoridades.
Por último, Carignano explicó que “el hotel lo tomamos como medida porque no hay forma que los que con cumplen entiendan que no se tienen que ir. Tenemos datos de gente que vino de afuera y aún teniendo antígeno, PCR negativo y vacuna, arranca con síntomas a los tres o cuatro días cuando ya se había paseado por todos lados. Para entonces la denuncia penal está hecha pero no sirve a los efectos de impedir la propagación. La variable Delta ya entró en 74 países. Retrasemos el ingreso lo máximo posible mientras estamos vacunando. Mientras mejor nos agarre, menos daño va a hacer. Para eso necesitamos medidas más estrictas”.
A través de la Disposición 1798, el Gobierno indica sobre el riesgo de ciertas variantes del coronavirus, especialmente la “Delta”, originada en la India. Se la considera una “variante de preocupación”, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Entre los considerandos de la norma se explica el 85% de la circulación del virus en la India y el 90% de la circulación en el Reino Unido. También se destaca que durante todo el mes de junio, su incidencia en Estados Unidos pasó del 10 al 30% de los casos detectados.
De acuerdo con el análisis genómico, en Argentina circulan las variantes Alpha, Gamma (P.1-linaje Manaos), Zeta (P.2-Río de Janeiro), Épsilon (B.1.427-California), Iota (B.1.526-Nueva York) y Lambda (C.37 descendiente de la variante B.1.1.1 – Andina). De las variantes delta y Beta se aislaron casos en viajeros, pero no se registra transmisión comunitaria actualmente. Sin embargo, “el riesgo de introducción de nuevas variantes, aún más transmisibles, podría generar un aumento brusco y elevado de casos, lo que llevaría indefectiblemente a una mayor mortalidad”.