2 de julio de 2021
La situación de Garbarino se complica cada vez más. Esto se debe a que su dueño, Carlos Rosales, rechazó una oferta para vender la cadena y, ante esto, analiza recurrir a la justicia para abrir un proceso concursal, y así evitar la quiebra.

En los últimos días, la empresa empezó a cerrar la gran mayoría de los locales que se encuentran distribuidos por todo el paìs, más específicamente en Capital Federal y en las provincias de Buenos Aires, Santa Fe y Mendoza, entre otras. Actualmente, Garbarino cuenta con 200 sucursales, pero muchas de estas fueron tomadas por sus empleados para reclamar la reapertura y el compromiso del propietario de la continuidad laboral.
Sin embargo, el faltante de productos y del giro financiero le impide a Rosales poder normalizar la situación con una deuda mayor a los $2.300 millones, la falta en pago de sueldos, bonos y aguinaldos a sus 4.200 trabajadores.
Garbarino sufre un proceso de deterioro desde hace varios años, incluso desde antes que Rosales asumiera el control de la mayor cadena de electrodomésticos en Argentina. Acumulaba una deuda de $12.000 millones con un grupo de acreedores entre los que se encontraban los principales bancos y las empresas de tecnología del paìs. En tanto, de esa cifra, el directorio pudo encaminar un acuerdo con las entidades financieras para reestructurar la cancelación de unos $5.000 millones.
De ese monto, el directorio de Rosales pudo establecer un acuerdo con las entidades financieras para reestructurar la cancelación de unos $5.000 millones, y en el caso de los proveedores, fue él quien encaminó las conversaciones para reordenar una deuda por los $7.000 millones restantes. No obstante, en los últimos meses, la compañía volvió a sufrir problemas para cumplir con los acuerdos, por lo cual Rosales recurrió a las compañías financieras, incumplió y, actualmente, acumula una deuda por otros $2.300 millones.
A raíz de esto, el dueño del Grupo Asegurador Prof puso en venta la cadena e inició las negociaciones con Facundo Prado, quien es dueño y CEO de la operadora de TV paga Supercanal. El empresario llevo a cabo un proceso de revisión de las cuentas de Garbarino y, la semana pasada, acercó una oferta concreta que fue rechazada por Rosales.
Ante este fracaso, Prado habría retirado su interés por la cadena y Rosales habría empezado a preparar el terreno para solicitar la apertura del concurso preventivo de acreedores.
Las filiales provinciales de la Asociación Empleados de Comercio de la Argentina empezaron a reclamar la intervención del Gobierno Nacional para que se levante lo que consideran como un "lockout patronal" que afecta a alrededor de 4.000 trabajadores y representa el conflicto más grande en la actividad privada de los últimos años.

En Rosario, por ejemplo, la empresa cerró el salón de ventas ubicado en la peatonal de Córdoba al 1200, así como también las sucursales situadas en los shoppings Alto Rosario y El Portal. En tanto, en Mendoza, las tres sucursales que quedaban en el Gran Mendoza también cerraron sus persianas. Lo mismo ocurre con otras localidades como Mar del Plata, Lanús y la capital de la provincia de San Juan.
En dialogo con Mundo Poder, Alfio Saucedo, delegado de trabajadores de Garbarino Lanús afirmó que la problemática de la empresa se acrecentó con Carlos Rosales. “En un principio se presentó como el ‘salvador’ pero es un mentiroso y un delincuente que compró la empresa para vaciarla. No le importan ni la empresa ni los trabajadores. No nos paga el sueldo y somos muchas familias afectadas“.
Luego, ante la consulta de este medio sobre si existe una comunicación con la empresa, Saucedo respondió: “Rosales se niega a tener diálogo con los trabajadores. Solo tuvimos una reunión personalmente con la vicepresidenta de la empresa, Mariana Casares, pero jamás nos dio una solución ni mostro interés en darla en absoluto“.
"Nosotros seguimos teniendo audiencias con la empresa. Siguen sin responder las preguntas que les hacemos. La comunicación es totalmente nula", aclaró Saucedo a este medio. En tanto, remarcó: "Es cierto que Rosales rechazó la oferta, pero de ahí a que quiera evitar la quiebra me parece totalmente una mentira de él. Para nosotros es el principal interesado en que Garbarino se vaya a la quiebra".
En la misma situación se encontrarían el resto de las empresas del grupo como son la tecnológica Compumundo; la cadena de celulares Tecnosur; la fábrica de electrónica Digital Fueguina; Garbarino Viajes y la Financiera Fiden (que emite las tarjetas de crédito de Garbarino y Compumundo).
De hecho, trascendió que, durante esta semana, habrá una reunión con representantes de varias aseguradoras con la que tiene contratos de seguros de crédito que podrían verse afectados si no se llega a un acuerdo con Prado y sus socios. En especial, por las repercusiones que un posible proceso concursal pueda tener en sus principales proveedores y tenedores de gran parte de su deuda como serían Fapesa (Philips); Alladio (Drean) y Electrolux.
En el mercado entienden que la quiebra de Garbarino no sería conveniente para ninguno de los involucrados, en especial a sus propios acreedores que, en su mayoría, son las empresas proveedoras de los artículos que la cadena ofrece y que cada día hay menos por el rechazo de las empresas a seguir abasteciendo a la cadena mercadería, ni siquiera en consignación.
El giro de fondos necesario para poner en marcha Garbarino rondaría los $4.000 millones, dinero que le permitiría rearmar su capital de trabajo y volverla operativa nuevamente. También debería sumarse un saldo similar en avales para convencer a los proveedores de abastecer la cadena.
Sin embargo, el problema radica en que Rosales no cuenta con esos fondos y, si las negociaciones con Prado fracasan, lo llevarían a optar más por el proceso concursal.