6 de julio de 2021
Una familia de Ingeniero Maschwitz se encuentra furiosa por un trágico hecho en el que son protagonistas. Hizo una denuncia contra la Maternidad Rosa de Florida por la atención de los médicos y auxiliares que intervinieron en la atención de una mujer embarazada. Hubo complicaciones y el bebé murió, denuncian que fue por negligencia.

La familia se encuentra completamente desconcertada por lo sucedido, pero tienen claro que no van a dejar que el caso quede impune y es por eso que van por todo en el reclamo contra la maternidad. En diálogo con Mundo Poder, Gustavo García, el padre del bebé fallecido, sostuvo que "en los primeros cinco meses la atención fue correcta", pero todo se complicó cuando llegó el momento de la cesárea.
"No quisieron atenderla por guardia, le hicieron tres monitores en un día y salieron mal", especificaron en el relato del momento del hecho trágico que les tocó vivir. La familia denuncia que "aún así la mandaron a la casa" a la mujer y que cuando volvieron al nosocomio el bebé ya estaba sin vida.
"Estando ese fin de semana internados, el acta de defunción fue hecho mal adrede: pusieron que el feto fue expulsado en la casa cuando fue ahí y en cesárea. Nunca se acercó en tres días ningún doctor a verla", denunció con certeza el padre de familia.
Por otro lado, en la denuncia especifican que en los últimos días el trato hacia la mujer era malo todo el tiempo. Cuestionaron que la premisa de "parto respetado" parece convertirse en la justificación para que la mujer sufra.
La denuncia vuelve a poner en relieve la discusión sobre la atención a madres embarazadas. Este tipo de denuncias de maltrato y mala praxis están a la orden del día, pero son visibilizados únicamente por las familias destruidas que son víctimas de la negligencia.

Después de casi seis meses de atenderse en el hospital, la madre llegó en la mañana del jueves 10 con dolores en la parte baja del abdomen, espaciados, pero fuertes, y sintiendo la panza dura. En ese momento en la Guardia no quisieron atenderla porque tenía turno para monitoreo horas después, pero al presentarse en consultorios la recibieron.
“Ya el jueves 3 la doctora me dijo que tendría cesárea, el bebé venía muy grande y yo ya había tenido mi primera hija por cesárea. Pero a la semana siguiente hicieron sordos a la indicación médica”, relató la madre de Máximo.
Esa misma mañana se terminó por comprobar que la panza había bajado 4 centímetros y ella un kilo respecto a la semana anterior. En la última ecografía, de 11 días atrás, se terminó por marcar que su bebé pesaba 4.200 Kg.
Se realizó un tercer monitoreo. Pero antes de eso, la Dra. Ventura le dio una orden de internación para el 23 de junio: “Es una formalidad, sino es que hoy mismo te la hacen”. Le realizaron el monitoreo de 40 minutos a base de aproximadamente 20 pitidos que ponían sobre su panza y muchísimos movimientos que hacían que le doliera más. Pese a la madre no sentía movimientos del bebé, los profesionales insistieron en que se vaya y volviese en una semana.
Lo que generó mas bronca e indignación fue el destrato hacia la madre: “Me decían que los movimientos no eran bruscos a esa altura, por su tamaño, y que yo por ser mamá de cesárea me hacía ignorante sobre los movimientos de mi hijo”, añadió la madre de Máximo.
Finalmente, el sábado 12 de junio volvió con dolores y desoyendo las indicaciones de las profesionales que la atendieron la última vez. Después de varios controles se confirmó el peor de los escenarios, el bebé estaba sin vida.