15 de julio de 2021
El hipotético escenario que se planteó en el Presupuesto 2021 sobre una inflación de 29% para todo el año, parece alejarse completamente. Dado que los pronósticos indican que durante los primeros seis meses de este año se acumulará cerca del 25%. Esto es casi el doble de lo registrado en el mismo período en 2020. Desde el Gobierno nacional vaticinan que el dato de inflación del mes de junio será de 3%, mientras que los privados creen que el valor se ubicará por encima de ese número: 3,2%.

Guido Lorenzo, director ejecutivo de LCG, consideró que “junio nos dio en torno a 3,5%. Hay que recordar que el 29% no era una meta estricta porque no estamos en un esquema de metas de inflación, pero la verdad es que esa pauta para el presupuesto complicó todo el año”. En tanto desde la consultora Seido manifestaron que “el análisis rápido del primer semestre es que la inflación se comportó por encima de lo que esperaba el Gobierno. Del lado de los privados, en cambio, la inflación no estuvo tan lejos de lo anticipado. Por ello, tomaron medidas como para que aflojara: controles de precios más estrictos, acuerdos de precios en productos de consumo masivo, mínimos aumentos en precios regulados y el ancla cambiaria. Varias de esas herramientas utilizadas para forzar una desaceleración no son sostenibles a mediano plazo”.
En el informe emitido ante el Congreso, el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, reconoció que “el Ministerio de Economía informa que es cierto que se registraron ciertos desvíos entre la inflación proyectada en la Ley de Presupuesto 2021 y la realizada en los primeros cinco meses del año. La principal causa que lo explica es la inflación internacional de alimentos, en particular commodities, que experimentó un sendero de suba de precios por encima de lo que se esperaba en septiembre de 2020 al momento de enviar el proyecto de la Ley de Presupuesto al Congreso”. De hecho, las últimas medidas adoptadas por el Gobierno empiezan a admitir ese error de cálculo.

La clave del dato de hoy pasará por si los precios consolidan una baja en el ritmo mensual o vuelven acelerar. Desde el pico mensual registrado en marzo pasado de 4,8% hubo dos bajas consecutivas debido a que abril marcó un 4,1% y mayo 3,3%. Quiere decir que si el dato inflacionario del mes de junio muestra otra baja sería una buena noticia para el Gobierno.
La finalidad de quebrar la tendencia puede encontrarse con ciertas dificultades provocadas por el propio Gobierno. La idea de promover una recuperación en el poder adquisitivo para mejorar el humor social de cara a las elecciones puede recalentar todavía más los precios en los próximos meses.