29 de julio de 2021
Se trata de Teresa Sainz de los Terrenos, madre de los cuatro hijos que tiene Jairo. Falleció producto de una enfermedad crónica que padecía desde hacía más de diez años, y por la que se encontraba con internación domiciliaria. Era el mismo Jairo quien se encargaba del cuidado de su mujer.

En febrero de año pasado, mediante una entrevista radial con Ulises Jaitt, el cantante se animó a hablar de su vida privada y reveló que su esposa estaba postrada desde hacía más de ocho años debido a que padecía un EPOC Gold muy severo. “Vive con un porcentaje mínimo de los pulmones, y además ha tenido un cáncer en el piso de la boca, ha tenido cáncer de mama. Ha tenido una gran cantidad de cosas que a lo mejor no han sido a consecuencia de eso, pero a lo mejor sí. La cuestión es que por eso está impedida de muchas cosas”, explicaba Jairo en aquel entonces.
El artista también reconoció que tanto él como sus hijos Iván, Yaco, Mario y Lucía se adaptaron a vivir con Teresa en ese estado tan delicado. “Es una situación difícil de explicar porque es extrema. Nosotros no es que estemos habituados, porque uno nunca se habitúa a este tipo de cosas. Uno está siempre un poco triste con eso. Pero la vida es así. Y seguimos, por supuesto, con ella todos juntos. Con fe, por supuesto”, describió.

Recientemente, Jairo había vuelto a hablar sobre la salud de su esposa con esperanza ya que “durante su enfermedad hubo momentos críticos a un nivel de decir: ‘No podemos hacer más nada’. Y, sin embargo, ella siempre ha salido adelante. Yo creo que ese deseo de vivir de Teresa es un impulso muy fuerte para todos nosotros también, que nos lo transmite aun sin darse cuenta. Ella me ha dado más fuerzas y me ha hecho pensar que realmente todo es posible, que no hay nada que no se pueda conseguir”.
“No hay que tener miedo de hablar de estas cosas, a mí no me cuesta hablar de la enfermedad de Teresa porque es una situación personal por la que uno está pasando y eso me ha valido un apoyo incondicional de muchísima gente. Gente que me escribe, que me manda cosas, que me habla, que me envía saludos para ella”. Cuando se le consultó sobre la posibilidad de imaginar su vida sin su esposa, Jairo respondió: “Prefiero no pensarlo. La cosa es muy vertiginosa y hubo un par de veces en que estuvo ahí, al borde de la muerte, y ahí se te pasan muchas cosas por la cabeza. Mi hijo Yaco me da mucha serenidad. Es muy sentimental, pero, en los momentos críticos, tiene una gran serenidad, y logra transmitírmela”.