2 de agosto de 2021
Tras cancelarse su vuelo de regreso a la Argentina por las restricciones impuestas por el Gobierno nacional para contener el avance de la variante Delta de coronavirus, la reconocida cocinera se encuentra varada en un castillo antiguo en el sur de Francia, junto a toda su familia. Maru Botana manifestó que es “una lástima, porque la verdad es que es triste que no puedas volver a tu país. Tenés que volver por otros lados, es insólito que pase esto”.

“Estoy en la casa de una tía en Lyon, en el sur. Es una casa muy linda que queda en la campiña francesa. Vinimos a visitarla y ahora estoy cocinando berenjenas fritas”, explicó Maru Botana. Y describió que “ahora estamos todos acá. No tenemos fecha de regreso porque están cancelando vuelos. Yo soy apolítica y siento que es muy difícil gobernar el país, pero siento que hay muchas cosas que son muy especiales y raras”.
De acuerdo con lo que precisó en una entrevista con Radio 10, la empresaria gastronómica tenía pasajes para regresar al país el próximo 7 de agosto, pero la aerolínea le informó que el viaje quedaba suspendido indefinidamente. “Somos una banda, es re complicado porque, además, yo tengo un montón de trabajo, compromisos. Yo me tengo que ir a Mendoza, tengo que trabajar en Bariloche, mi marido tiene el campo”. “Yo trabajo para viajar, es mi gusto, es mi premio. Prefiero eso que comprarme ropa cara o cualquier otra cosa. Esta situación es dificilísima. Yo soy positiva y de pensar que todo se va a solucionar y vamos a poder volver”, agregó.
“Me da tristeza que cuando pasan estas cosas en la Argentina te dan ganas de irte. ¿Por qué hacen esto? Un país que es hermoso y que lo adoro y me pregunto por qué pasa esto. Porque si te vacunás, te hacés el PCR y hacés la cuarentena... no entiendo”.
Maru Botana aseguró que pese a querer volver a la Argentina se encuentra muy a gusto en la casa de su tía. “Era un lugar donde se alojaban las tropas de Napoleón, es decir que era un fuerte y se hizo castillo. Es un pueblito tan de cuento. Por ejemplo, yo voy a correr a la mañana y acá cerca tenes la huerta pública donde tenés las plantas de zucchini, las lechugas, los duraznos, las nueces, los nogales... y el pueblo vende lo que produce. Es monstruoso”.
El lugar es privado y cuenta con 15 habitaciones con dos baños por cuarto. Tiene una piscina y una cancha de tenis. Un lujo en medio de la angustia y desesperación por volver a casa.