13 de agosto de 2021
Luego de desatarse la polémica al difundirse una imagen en la que se ve al presidente Alberto Fernández junto a otras personas festejando el cumpleaños de la primera dama, Fabiola Yáñez, en la Quinta de Olivos, Aníbal Fernández ensayó una insólita defensa para el jefe de Estado. El descontento en base a la foto se debió a que esa reunión de 12 personas, en un lugar cerrado, sin barbijos ni distanciamiento, se dio el 14 de julio de 2020, en plena vigencia de la cuarentena por la pandemia de coronavirus.

En diálogo con Radio Con Vos, Aníbal Fernández manifestó que “si Fabiola realizó un cumpleaños en contravención de las normas sanitarias es un problema que no atañe a la función pública. Listo, se terminó. No hay otra cosa. La complicación la quieren poner porque la señora hizo una comida, que puede ser criticable. ¿Qué va a hacer el marido, como en la Edad Media, 1.200 años atrás, llegar y cagarla a palos porque cometió un error de esas características?".
El interventor de Yacimientos Carboníferos Río Turbio planteó que “cómo se resuelve, llega el marido a la casa, la mujer organizó un cumpleaños y el marido la lleva a la habitación y le pega dos piñas porque cometió el error". Para Aníbal Fernández, el presidente se encontró con el festejo en la Residencia Presidencial y no tuvo “mucho más para hacer que participar tibiamente, que es lo que sucedió”.

Los dichos del ex jefe de Gabinete son por demás insólitos, polémicos y con un alto grado de machismo violento. Siguiendo con la misma línea, Fernández argumentó que “Fabiola no integra la función pública. Se equivocó y bueno, sepan disculpar. Ustedes quieren hacer de esto una cosa fenomenal y no deja de ser algo que hizo la mujer del Presidente que él no lo va resolver como hacía millones de años con una sanción hogareña. Los guapos que esperaban a las minas abajo del farol murieron en el 900".
De acuerdo con los registros oficiales de la Quinta de Olivos, el 14 de julio de 2020 ingresaron nueve personas para participar de una fiesta de cumpleaños de la primera dama. En aquel entonces, ese tipo de encuentros estaban expresamente prohibidos por orden del propio Alberto Fernández, según dejó constancia en el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) de aquel mes.