15 de agosto de 2021

. El pedicuro de la primera dama no quiere volver a Olivos


Un nuevo actor se suma al OlivosGate. Se trata del pedicuro que según una nota publicada en Clarín a cargo del periodista Nicolás Wiñazki el hombre habría entrado en pánico cuando su nombre trascendió en los medios, debido a que figura en las planillas de entradas y salidas de las visitas y trabajadores que pasaron por la Residencia Presidencial de Olivos (RPO) durante la cuarentena del 2020.





Cercanos a Olivos coinciden en que por aquel momento allí "era un gran quilombo"




En el mismo artículo, se menciona que fuentes que vivieron durante la cuarentena en Olivos describen la dinámica interna de la residencia en esos meses como “un quilombo total”. SIC.





Fernández ha contado a fuentes de total confianza a las que el medio en el que se publicó el artículo dice tener acceso, que el presidente dijo “yo atendía a todo el mundo, había gente en el living del chalet, otra en las oficinas, más gente en los despachos de Fabiola, más gente esperándome en otros espacios donde trabajamos…”.





“La responsabilidad es mía, ¡cómo pueden pensar que cargaría sobre Fabiola, por favor!”, sigue enojado cuando Clarín pudo volver a preguntarle por sus frases exploratorias del viernes pasado.





Para Fernández, sus dichos son un indudable pedido de disculpas aunque no mencionó esa palabra. Está implícita, remarcó ante colaboradores.





¿Y qué pasó durante su cumpleaños del 2020?





El Jefe de Estado nació un 2 de abril.





No festejó con nadie. Lo jura.





Sin embargo, en una reconstrucción hecha de ese día por Clarín ese día, según las planillas de ingresos y egresos de Olivos, entraron al chalet de la residencia varias personas, incluido el empresario de origen taiwanés llamado Chia Hong Chien, ganador de varios contratos con el Estado, y entonces pareja de la principal asesora de Yañez, Sofía Pacchi.





“No sabía su nombre”.





Hubo cena en su honor en la que estuvo el taiwanés. No, juró el Jefe de Estado ante la pregunta sobre ese punto que le hicieron varias veces. “Si estaba esa noche, fue porque vino a Olivos por novio de Pacchi, y si lo vi, fue porque saludé al equipo de Fabiola que trabajaba con ella porque al día siguiente tenía que ir a un evento benéfico".





El horario de salida de Chia Hong Chien de Olivos, esa noche, esa misma noche, indica que partió alrededor de las tres de la mañana, a pesar de que su pareja Pacchi se había ido antes.





“Fue un error en la carga de los datos”, le escucharon decir a Fernández.





¿Puede pasar algo así en la Residencia Presidencial de Olivos?





“Puede”, ha respondido Fernández a quien le hizo esa pregunta. “Uno de los días, el secretario General de la Presidencia, Vitobello, figura con su horario de entrada pero no de salida. Y él acá no durmió”. Algo podría estar fallando en la custodia del Presidente, entonces.





Otros motivos que provocaron indignación en un sector de la opinión pública fue conocer que un adiestrador de los perros del Presidente, llamados Dylan y Prócer, entrenaron a los canes en plena cuarentena cuando las escuelas primarias y secundarias, y las universidades, por ejemplo, estaban cerradas.





“Nunca vi al entrenador del perro”, volvió a jurar el Presidente a quienes lo interrogaron al respecto.





“Olivos era un gran quilombo”, es la frase que repiten en el entorno presidencial.





El hijo de Fernández, Estanislao, pasó un mes y medio de convivencia con su padre en la cuarentena. “En cuanto pudo se fue, no volvió a verlo al papá como por dos meses”, ríe alguien que conoce al Presidente como si fuera él mismo.





La crisis que provocó el caso Olivos aun no terminó. Los dirigentes alineados con la vicepresidenta, Cristina Fernández, aprovecharon para criticar al Presidente y a sus hombres. Uno de ellos fue el senador Oscar Parrilli: pidió que los asesores de Fernández lo cuiden más.





El Presidente nunca ocultó que disiente con aquellos dirigentes que resaltan a Parrilli como un político lúcido.





¿Por qué trascendió la foto de ese cumpleaños indebido?





Hay intrigas palaciegas.





Nota con información de Clarín






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