27 de agosto de 2021

. Abusó sexualmente de su hija y sigue libre: La madre de la víctima pide justicia desesperadamente


Gisela Mesa es una madre desesperada luchando contra los absurdos tiempos de la Justicia. Hace más de un año y medio que se encuentra recorriendo un camino escabroso, entre el dolor y la impotencia. Gisela es periodista en Rosario, provincia de Santa Fe, madre de dos hijos y embarazada de un tercero. El pasado 27 de febrero de 2020 realizó una denuncia contra su ex pareja Guillermo Nahuel Banega, primo del jugador de Boca Juniors Éver Banega. El hombre está imputado por abuso sexual agravado por el vínculo hacia su hija de 7 años. La imputativa fue el 25 de junio de 2020.





Los tiempos "lentos" de la Justicia permiten que el abusador ande libre.




Pareciera que el principio moral que nos corresponde a todos, se toma su tiempo para decidir una condena, una fecha de juicio. La denuncia está, la Cámara Gesell también. Todo está encaminado, pero mientras tanto, la familia tiene que seguir esperando porque los tiempos de la justicia son lentos. “No hay ninguna explicación por qué no hay fecha de juicio. El caso lo tenía la fiscal Graciela Argüelles, que se jubiló, y ahora está Cecilia Brindisi. La Cámara Gesell fue contundente, fue clave, pero hasta ahora no hay avances. Mi ex tiene dos perimetrales. Una hacia mí, vigente desde 2016 por violencia de género en lo Civil, y otra hacia mi hija por lo Penal, por el abuso, desde el 2020, y sigue vigente”, le contó Gisela en exclusiva a Mundo Poder. 





Como si el sufrimiento fuera poco, el fin de semana, Gisela fue a la plaza que va siempre, cercana a su casa, junto a sus hijos y su marido. Y con total impunidad, se encontró al abusador brindado cursos de RCP. Él, se quedó parado, mirando. Ella, en estado de shock y con contracciones. Llamó a la policía y Banega se fue como si nada. “Cuando hay una restricción de acercamiento, si yo me lo llego a encontrar en cualquier lado lo que tiene que hacer él es inmediatamente irse del lugar. No se fue. Bajó la mirada y se quedó ahí, dando el curso. Di aviso a la policía, pero no lo agarraron”, describió. 





La denuncia 





Gisela se separó del padre de la menor en 2016. “En 2019 empiezo a sospechar por los cambios bruscos que tenía mi hija. Cambios de hábitos, por ejemplo, no se sabía lavar las manos, el cuerpo, no quería que la toquen, tenía pesadillas, se hacía pis encima. Todos los cambios que se sufren siendo víctima de un abuso sexual. No sé por qué, pero decidí preguntarle si el padre la tocaba y ella me contestó con total naturalidad que sí. La llevé con una psicóloga especialista en abusos sexuales y me confirmo que sí, que realmente paso, porque los datos eran muy contundentes y la nena hablaba muy bien de los detalles”, relató la madre de la víctima. 





En Cámara Gesell, la víctima relató con datos muy contundentes todo lo vivido.




Es increíble toda la burocracia que existe en la Justicia. Pedimos que se pida prisión preventiva o para que al menos, de manera urgente, se decida qué hacer. Da bronca que el Estado se burle, que mi ex deambule por ahí”. Gisela dio un dato que escucharlo provoca escalofríos: “Como no hubo penetración la condena acá sería de 6 meses a 4 años”.  





El 26 de noviembre de 2020, en la Cámara Gesell la menor habló y contó todo. Se encuentra bajo asesoramiento terapéutico. “Todos hablan del abuso infantil, pero nadie de lo que pasa después de eso. Y es terrible, no se recupera más. Es mucho esfuerzo, mucho acompañamiento, mucho desgaste. Y encima, a todo esto, ver que mi ex viola la restricción de acercamiento como si nada. La Justicia no hace nada. Queda todo archivado, queda todo ahí. Los tiempos de la justicia son lentos, pero los tiempos de mi hija no son lentos. Ella crece, y crece con ese dolor. Con ese miedo de haberlo visto, con esa bronca de impunidad de que pasa todo esto”. 





La familia de mi ex lo apoya a él. Ellos saben perfectamente qué pasó. El dolor que yo siento es terrible, nadie toma consciencia del daño que se hace en la familia por el abuso infantil. Pido por favor que se fije fecha de juicio urgente”, concluyó contundente.  





Sede del Centro Territorial de Denuncias de Rosario, Santa Fe.




Abuso sexual contra menores 





El artículo 120 del Código Penal define el delito de abuso sexual por aprovechamiento de la inmadurez sexual de la persona, aun cuando se produzca con consentimiento. Algo que se puede dar en los casos en que sea contra una persona menor de 16 y mayor de 13. En Argentina se considera que un niño menor de 13 años no tiene madurez o desarrollo suficiente para dar consentimiento válido a ningún acercamiento o contacto con sentido sexual. 





En el artículo 119 se detallan las figuras del abuso simple, el abuso agravado que eleva la pena y tipifica la violación. Estos delitos pueden verse agravados si se produce un gravo daño a la salud física o mental de las víctimas, si lo comete el padre, madre, padrastro, madrastra, abuelo, hermano, tutor, curador, ministro de algún culto, encargado de la educación o de la guarda, entre otros agravantes. 





Existe el abuso sexual simple, que sucede cuando el niño o adolescente es sometido a contactos sexuales, manoseos o tocamientos en zonas íntimas con fines sexuales. En personas menores de 13 años, el delito se configura sin necesidad de que el niño haya sido sometido en contra de su voluntad o abusando de una situación de poder. 





Abuso sexual gravemente ultrajante, que es cuando el niño o adolescente es sometido a una situación de abuso sexual que se reitera en el tiempo. O que, por sus circunstancias específicas, el tiempo, modo, lugar, medio empleado entre otros factores especialmente humillantes o denigrantes para la víctima resulta especialmente grave.  





Abuso sexual agravado por el acceso carnal. Es cuando se produce un abuso sexual con penetración por cualquier vía, sea vaginal, anal o bucal.  


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