6 de septiembre de 2021
Tras haber transitado el coronavirus, la conductora de televisión regresó a la Argentina para, entre otras cosas, regalar a uno de los cachorros de su perra Rita. Susana Giménez dio positivo en COVID-19 a comienzos de junio y debió ser internada en terapia intermedia del Sanatorio Cantegril de Uruguay por complicaciones en su cuadro de salud.

En una entrevista para Telefe Noticias, la diva de los teléfonos brindó detalles sobre el tratamiento que recibió y generó curiosidad al hablar sobre dos inyecciones que le colocaron. “Al principio todos me decían que estaba todo bien, pero después nada. Y ahí dije ‘acá pasa algo’. En el Cantegril me dieron todo lo mejor que me podían dar y me salvaron en realidad dos inyecciones muy impresionantes, fuertes y caras que consiguieron en el sanatorio y me las pusieron”, comenzó relatando.
Al respecto, especialistas explicaron que hoy en día existen “por lo menos 7 u 8 intentos de tratamiento en forma inyectable”, pero que resulta imposible saber cuál fue el que le dieron a Susana si ella no especifica el nombre del mismo.

Giménez habló de lo mal que la pasó con la enfermedad, y dijo que “no me imaginé que era una cosa así porque hay gente que lo tiene de distintas maneras. Con mi hija lo tuvimos al mismo tiempo y ella no tenía tos, fiebre ni nada. Yo tuve neumonía bilateral y fue horrible. Creo que uno jamás se lo imagina y además te deja muchas secuelas”. Estando aislada en su cuarto de internación, la blonda pensó lo peor. “El peor miedo fue morirme primero y después también tenía miedo de que me intubaran también, yo les dije si tiene que pasar eso, déjenme ir, pero me dijeron que no lo iban a hacer, que me quede tranquila”.
“Aprendí que hay cosas mucho más importantes en la vida y que la salud es lo primero en el mundo. Fue volver a nacer, fue increíble”, concluyó.