14 de septiembre de 2021
Este miércoles 15 de septiembre se cumple el primer aniversario de uno de los episodios que dejó de luto a Isidro Casanova: el femicidio de María Dolores Junco. La joven de 35 años fue asesinada por su pareja, un jubilado que después de apuñalarla se quiso suicidar. Se organiza una marcha para pedir justicia y que el imputado reciba una de por vida.

Según le informaron a Mundo Poder, este jueves los familiares y amigos de la víctima, junto a la agrupación Atravesadxs por el femicidio van a estar organizando una concentración frente al domicilio dónde ocurrió el femicidio. La familia de Juncos, oriunda de Lomas de Zamora se va a estar movilizando hasta Isidro Casanova para pedir justicia.
El mensaje y el objetivo de la movilización es claro: seguir visibilizando el femicidio para que la causa avance y una condena ejemplar para el femicida Ramón Acuña. "Queremos perpetua y no domiciliaria, que vaya a la cárcel", aseguraron con un video de convocatoria para la manifestación de este miércoles.
El lugar de encuentro es Fournier 1051, en Isidro Casanova. En ese mismo escenario donde María Dolores fue asesinada, buscan hacerse fuerte y no soltar el pedido de justicia.

María Dolores Junco, de 35 años, fue asesinada de al menos 10 puñaladas en Isidro Casanova el pasado 15 de septiembre de 2020. Por este femicidio detuvieron a su pareja de 78 años, quien intentó suicidarse tras el asesinato.
El femicidio ocurrió en horas de la mañana. Todo ocurrió en la casa ubicada en Fournier 1051, entre Elías Bedoya y Tomás Edison. En esa vivienda vivía Ramón Acuña.
La Policía arribó llegó al lugar después del llamado de una empleada de limpieza que trabajaba en la casa de Acuña. En ese lugar, los efectivos encontraron a Junco asesinada en la cama de una habitación. También comprobaron que el hombre había intentado suicidarse.

A Acuña los trasladaron de urgencia al hospital Paroissien, donde quedó internado por un corte en la garganta y terminó siendo operado. En las primeras pericias realizadas al cuerpo de Juncos quedó claro que se trató de un brutal crimen. La mujer sufrió entre 10 y 11 puñaladas en el cuello.
El informe policial de hace un año informó que según las pisadas, Acuña fue al baño y de ahí volvió a acostarse. En ese lugar cortó el cuello. La hermana de la víctima relató que el jubilado solía gritarle, amenazarla y hostigarla constantemente por teléfono a su hermana.