18 de septiembre de 2021
Por Nahuel Andrade - estudiante de abogacía y militante popular
El domingo pasado tuvieron lugar en nuestro país las elecciones Primarias Abiertas Simultaneas y Obligatorias (PASO) en las que el Frente de Todos recibió un resultado desfavorable a lo largo y ancho del territorio nacional, significando no solo un gran llamado de atención para el gobierno sino también instalando un debate amplio en lo que respecta a los pasos a seguir.

El actual presidente Alberto Fernandez, asumió en un contexto signado por la crisis socioeconómica luego de la gestión del gobierno de Mauricio Macri. Estos aspectos se vieron agudizados por la aparición de la pandemia del Covid-19, debido a las restricciones sanitarias y a la consecuente caída en la actividad económica, teniendo como aristas principales el aumento del desempleo y los ineficientes ingresos en relación al índice inflacionario.
El resultado en las urnas deja a la vista un piso de demandas urgentes en una sociedad que atraviesa un largo periodo de recesión y crisis. No fueron suficientes las transferencias de recursos económicos paliativos a los sectores formales e informales, ni la campaña de vacunación, ni siquiera la evolución de las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional. La situación es de emergencia y exige una solución en el corto plazo.
Surge como llamado a la reflexión el voto dirigido a los sectores opositores, quienes desde el primer momento demostraron su descontento con las restricciones sanitarias y el rumbo económico de ésta gestión. De alguna manera se buscó quitar del centro causal de la crisis al contexto pandémico, a la situación previa y al endeudamiento en dólares con el organismo multilateral de crédito, por ende, se adjudicó al gobierno la plena responsabilidad sobre lo que viene sucediendo, sumándose a los errores políticos no forzados que llevaron a la desaprobación de gran parte del electorado, el cual logró empatizar con referentes más cercanos a la derecha, teniendo puntos de confluencia en el enojo y en la indignación.
Es tiempo de que la dirigencia política se traslade al llano para abrirse al debate y a la pluralización de voces, que tenga noción de las verdaderas necesidades para poder interpelarse, de manera que las turbulencias internas no inhiban a la acción y sirvan como impulso hacia una transformación real.
Hoy el gobierno debe diversificar su campo de acción, entendiendo que es tan importante lograr el orden fiscal como así también poder resolver los problemas de la gente, porque más allá del superávit, el déficit y de cualquier otro ordenamiento macroeconómico, existe un pueblo que soporta los embates de una crisis prolongada. La pobreza y la riqueza deben someterse a un mismo grado de análisis para ponerle un freno a la creciente desigualdad.
Es indispensable establecer un orden de prioridades entre lo urgente y lo importante, fijando la decisión política en la recuperación del poder adquisitivo y la generación de empleo genuino, propiciando las oportunidades para garantizar la inserción laboral, la disminución de las segregaciones ocupacionales, el aumento de los salarios y las jubilaciones, la reducción de la carga impositiva a las PyMEs, la recomposición presupuestaria para los sectores de la salud, la educación y el cuidado del ambiente, y, por sobre todas las cosas, poder dar una discusión verdadera con los grandes formadores de precios. Se debe actuar en consecuencia con un paquete de medidas que produzcan mejoras tanto en los ingresos de la población como así también en las expectativas de los comerciantes y el empresariado nacional.
La construcción debe ser desde abajo hacia arriba, comenzando desde los cimientos e involucrando a todos los actores sociales, reconociéndonos como arquitectos de un futuro en común, que comprende a la felicidad y a la libertad en un sentido colectivo y positivo, que sostiene a la dignidad humana y a la justicia social como participes necesarios de un proceso de transformación, donde un país mejor deje de ser solo un sueño y se transforme en la realidad de todos y todas.