23 de septiembre de 2021
Las historias de abandono de personas en geriátricos lamentablemente son moneda corriente. La falta de cuidados y el total abandono de personas termina provocando la muerte de ancianos. En este caso se conoció lo ocurrido en un hogar de ancianos de González Catán. Un abuelo de 79 años estuvo internado un poco más de un mes. Terminó gangrenado, lo internaron y murió.

La víctima es Pedro Méndez, un hombre de 79 años que sufría demencia senil. Tras la muerte de su esposa, la familia decidió llevarlo a la Residencia Nuestro Hogar de González Catán. Al no tener tiempo para poder cuidarlo todo el día, les pareció correcto internarlo.
Aquél deseo de que el hombre tenga un bienestar en los últimos años de su vida se vino abajo por las condiciones en las que vivía y las consecuencias que le provocó en la salud. Por la falta de cuidados, el hombre terminó gangrenado.Y una infección lo terminó por matar apenas un par de días después.
En diálogo con Mundo Poder, Lucía Méndez, hija de la víctima, contó que solían visitar a su padre dos veces por semana. Si bien desde el hogar le había informado que Pedro estaba desarrollando escaras, nadie hacia suponer un escenario mucho peor. Lo cierto es que ese fue el principio para el abuelo.
Lucía cuenta que tiempo después a su padre le agarró gangrena. La muerte de los tejidos avanzó rápidamente y tuvieron que amputarle los testículos. La situación fue de mal en peor y el pasado domingo desde el hogar llamaron a familia para pedirles que se lo lleven y que lo internen.
Después de algunos días de deambular desesperadamente por hospitales para poder salvar a Pedro, el abuelo murió en el Hospital Posadas el pasado martes. En cuestión de días la familia se enteró del cuadro de situación y tiene que lamentar la muerte.

Consultada sobre lo sucedido, Lucía comentó: "Ella me dio mucha confianza (directora del hogar). Me dijo que tenía todo para atenderlo a mi papá. Yo me quedé muy tranquila, me dijo que las visitas eran espaciadas porque ´nosotros cuidamos a nuestros abuelos´".
Y continuó: "Pero después veía a mi papá que me decía me arde o me duele la cintura y ella me decía que era porque no caminaba y que al subirlo y al bajarlo de la astilla él se estresa. Me pedía que no vayamos tanto a la visita".
Esos signos de alerta después se convirtieron en una pesadilla, en una realidad que la familia no podía comprender. Los familiares de Pedro decidieron denunciar al hogar por "abandono de persona" en la Fiscalía N°1 de Laferrere.
Lucía encabezó junto a familiares y amigos un escrache al hogar para pedir justicia. "Ahora me enteré que ya clausuraron el lugar. Van a sacar a los abuelitos que se quedaron adentro, son 25. Solo nos queda que se haga justicia con la dueña", concluyó con mucho dolor.
Por estos días se realiza la autopsia. Debido al estado de descomposición del cuerpo a Pedro no lo van a velar. Un horror.