29 de septiembre de 2021

. Las 6 claves de la serie coreana "El juego del calamar" que es furor en el mundo


La serie coreana que es furor en el mundo tiene un planteo lúdico: un grupo de personas, desahuciados y con deudas económicas imposibles de saldar reciben una misteriosa invitación para participar de una competencia. Los participantes deberán pasar por diversos sucesos dentro de un predio misterioso para llevarse el premio de 37 millones de dólares (45 millones de wones), pero quienes no pasan las tandas de eliminación son directamente asesinados.





La serie coreana es la primera en liderar la lista de las ficciones más vistas en Netflix. Con su mix de terror y juegos infantiles se convirtió en un fenómeno mundial.




Esta serie remite en su esquema a lo que sucedía en Los juegos del hambre que, a pesar de situarse en otro contexto, guarda la similitud de la opción de "jugar un juego". En menos de una semana de su lanzamiento, El juego del calamar se volvió furor y ocupa el primer puesto entre las series más vista de Netflix.





La serie está compuesta de una temporada de 9 episodios y cada uno de ellos tiene una duración de 1 hora aproximadamente. Hwang Dong-hyuk, su creador, aseguró que hace diez años atrás imaginó este mix de terror y juegos infantiles: "La combinación de ambos podría convertirse en una ironía muy sorprendente", indicó.





6 claves del éxito de la serie





Sobrevivir como sea





Agobiados y empujados por la pobreza y las deudas, los seres humanos pueden llegar a hacer lo que sea necesario: robar, matar, competir en un juego y arriesgar sus propias vidas. El concepto de falta de compañerismo y del sálvese quien pueda son la moneda corriente de esta serie coreana, ya que las diferentes rondas que tienen que pasar, van a llevar al extremo a cada jugador.





La puesta en escena





Por momentos parece que los participantes y sus vigilantes estuvieran inmersos en una partida de juego Fall Guys que tan popular se volvió durante la pandemia. Los escenarios al momento de los juegos son coloridos, vistosos al ojo del espectador, pero a la vez terminan siendo siniestros y llenos de engaños.





Una voz en off que observa y sabe todo





Controlados desde una gran pantalla, los participantes son monitoreados por una persona misteriosa que es quien decide quién sigue en el juego y quién pierde (o muere). La sensación de control extremo genera agobio en el espectador que solo espera que los participantes salgan con vida.





La falta de privacidad y los tiempos modernos van de la mano y en El juego del calamar se hace evidente en cada escena.





Desigualdad social





"Los inteligentes nunca comen mucho", exclama Cho Sang-woo (Park Hae-soo) el hombre divorciado que está a punto de perder a su hija definitivamente y que, al igual que el resto de los participantes, está en la ruina. Representa a las clases más bajas de Seúl, y en contraposición, se encuentra con otro participante que se recibió en economía en la Universidad de Seúl, quien es considerado superior por su título, pero que, a pesar de sus superioridad intelectual, no está a salvo.





La figura del salvador





En toda historia debe haber un héroe o alguien que pueda destrabar el conflicto central de la trama. Este rol, dentro de la serie, está compuesto por varios personajes, pero el que más lo pone en práctica es el policía que es hermano de una de las víctimas del primer juego. Se enfrentará al sistema en esa especie de submundo controlado por alguien supremo, alguien que se desconoce pero que decide la vida de todos.





Regreso a la infancia





La serie coreana invita a retornar a los juegos de la niñez, donde el único objetivo era ganar, y si podíamos, pasarla bien. Cada uno de los personajes tuvo diversas experiencias durante sus primeros años de vida y se muestran en diferentes escenas mediante flashbacks: esa época sin responsabilidades, sin miedo a perder, porque siempre hay chances de volver a empezar el juego y convertirse en héroe.


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