1 de octubre de 2021
Se cumplen cuatro meses de la muerte de Ivana Acosta, la mujer de 36 años que falleció la noche en la que le contó a su ex pareja que estaba embarazada. Los familiares de la víctima le piden a la justicia de Santa Cruz que vaya a fondo con la investigación del caso. Están convencidos de que se trató de un femicidio y no de un suicidio como se dijo en primera instancia. Conocé los últimos avances de la causa y cómo los familiares sobrellevan el dolor.

El cuerpo de Ivana lo encontraron el 1 de junio en su casa de Río Gallegos. Esa noche había invitado a cenar a su ex pareja para contarle que estaba embarazada. Ambos eran oficiales de la policía federal. A la mujer la encontraron con un disparo de arma de fuego y desde allí se comenzó a tejer la investigación.
Ivana Acosta era policía y prestaba servicio en Río Gallegos. El día de su muerte invitó a cenar su ex pareja para contarle que estaba embarazada. La justicia busca determinar si se trató de un femicidio.
Acosta tenía 36 años y era madre de 2 hijos (10 y 21 años). Se encontraba embarazada de su expareja, quien también es parte de la fuerza federal. Hace varios meses estaban separados pero mantenían un vinculo, según especificaron los familiares de la víctima.
Desde el primer momento, a la muerte de la mujer chaqueña la investigaron como suicidio, pero tanto familiares como amigos sospechaban de esa línea investigativa. A partir de resultados que arrojó la autopsia hubo un cambio de caratula y ahora el caso se investiga como femicidio.
Después de que la justicia constató que Acosta estaba con los estudios que se le realizaron al cuerpo, la causa tuvo un giro y ahora se apunta a la expareja que desapareció de Río Gallegos. Semanas después constataron que fue derivado a Buenos Aires y posteriormente la familia supo que estaba en el sur del país nuevamente.

En diálogo con Mundo Poder, Alfredo, el padre de Ivana, contó que la causa avanza y mantienen la esperanza de conseguir justicia. "Me dijo (su abogada) que la jueza citó a declarar por segunda vez a la persona que hizo en primera instancia el barrido electrónico". Según la familia de Ivana esta persona llegó rápidamente a la casa para levantar y borrar todo tipo de pruebas.
Alfredo también consignó que su abogada le informó sobre el interés que hay desde autoridades nacionales para poder resolver el caso. "El tipo todavía no declaró, pero creemos que con todas las pruebas que presentamos lo va hacer. Lo último fue la ropa de cama ,la cual estaba con manchas de sangre", especificó.
A la familia de la víctima le genera mucho dolor que el acusado siga en libertad. "El tipo sigue en libertad, está en disponibilidad de la federal. No anda trabajando, se volvió a juntar con su ex esposa", contó Alfredo al tiempo que señaló que le genera una "gran indignación" la situación.
Alfredo se aferra al pensamiento que tiene desde que comenzó la pesadilla, aquél que lo hace sentir que su hija no se quitó la vida. Contó que antes de volver de Río Gallegos a Chaco, toda la familia de Ivana se sometió un examen psicológico para poder indagar sobre ellos y la personalidad de la mujer policía. Esto sirvió para concluir en primera instancia, que la víctima no tenía un perfil suicida.
A cuatro meses de la trágica noche el dolor es inmenso. "Hemos traído casi todas las cosas de Ivana", detalla Alfredo y cuenta también que se encontraron con ropa y zapatos que su hija había comprado para vender. La familia junta todas esas pertenencias y las va a guardar en un lugar reservado para su memoria. Tal vez esas pertenencias les sirva para seguir tomando fuerza y no desistir en el pedido de justicia.