5 de octubre de 2021
En los tiempos que corren se evalúa la forma en la que nos alimentamos, la forma en la que la dieta termina por generar un cambio en nuestros organismos. Si hubo algo puntual puede deberse a una simple indigestión muchas veces se suele pensar, pero no es así. Es fundamental identificar que hay cinco puntos que te demuestran que tenés intolerancia a esos alimentos.

Los síntomas aparecen entre la 3° y 6° hora de consumida la carne, aunque depende de la cantidad de carne que ingieras. Es por eso que los espacialitas aseguran que hay 5 signos a los que debes estar atento si tenés el mal presentimiento sobre la carne roja. ¿Te viste en algunas se las siguientes situaciones?
Si tras ingerir carne sufres de diarrea o por el contrario te estriñes es un claro síntoma. Eso quiere decir que algo en tu aparato digestivo no está bien
Si al comer dirigieres mal la carne, lo más seguro es que tengas una mala digestión. Lo vas a notarás porque el estómago se te hincha. Esto se debe a la acumulación de gases.
Si te notas más cansado de lo normal, la dieta tiene mucho que ver y la carne allí juega su papel. Tu cuerpo consigue la energía de los alimentos que tomas. Si uno de ellos no lo digieres bien, no tendrás la energía que necesitas para sobrellevar tu día a día.
Si tu cuerpo no digiere bien la carne, es posible que también tenga problemas para descomponerla. Esto va a hacer que se desprenda un mal olor que lo notarás en tu aliento.
La carne y otros productos es una de las mejores fuentes de proteínas y vitamina B12. Los nutrientes no los estás digiriendo bien y tu organismo no va a poder reconstruir las fibras musculares dañadas.

Jeffrey A. Meyerhardt, profesor de medicina de Harvard Medical School, explica que el consumo elevado de carnes rojas o procesadas puede influir en la aparición del cáncer de colon. Esto se debe, probablemente, a las sustancias cancerígenas desprendidas de su cocción y a los conservadores.
La carnitina, sustancia contenida en la carne roja, estimula la producción de un compuesto bioquímico (Trimethylamine N-oxide, TMAO) que facilita el acceso del colesterol en el torrente sanguíneo y obstruye su desecho. De esta manera, favorece la predisposición de cardiopatías.
Uno de los factores de riesgos de la diabetes mellitus está asociado con el consumo de carne roja y embutidos. De acuerdo con un estudio de la Universidad Nacional de Singapur, si se aumenta media ración de carne al día, durante un periodo de cuatro años, aumenta un 48% las probabilidades de desarrollar esta enfermedad. Esto lo confirmó William. J. Evans, investigador de la Universidad de Duke, Estados Unidos.

Una de las fuentes del denominado colesterol “malo” en la sangre proviene de las grasas saturadas de la carne roja. Esta contribuye a la formación de placas en las arterias que pueden derivar en ateroesclerosis y en un infarto agudo al miocardio.
La Asociación Americana del Corazón sugiere que, en la mayoría de los casos, se mantengan niveles de colesterol por debajo de 110 miligramos.
Un estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences explica que al cocinar la carne a alta temperatura se liberan químicos. Esto se debe, posiblemente, a la acumulación de la proteína beta amiloide en el cerebro, la cual causa el deterioro de algunas funciones cerebrales.