8 de noviembre de 2021
El Chiqui Pérez habló en exclusiva con Mundo Poder y se refirió al título conseguido con Cibao en República Dominicana, su paso por Boca, el deseo de volver a Belgrano y el futuro después del fútbol.

La situación económica actual del país hace que el fútbol argentino viva un momento complicado para poder contratar jugadores. Por eso es que los futbolistas se van al exterior cada vez más jóvenes o los más experimentados buscan prosperar desde lo monetario en otro país.
Uno de esos casos es el de Claudio Pérez, más conocido como el Chiqui. El central supo jugar en Boca, Banfield, Belgrano, entre otros, pero por una decisión económica tuvo que emigrar al fútbol de República Dominicana. Mundo Poder habló en exclusiva con el defensor que se acaba de coronar campeón con el Cibao, equipo que participa en la Primera División de la Liga Dominicana.
El Chiqui contó cómo se dio su llegada a dicho país: "Me llamó el manager, me contó la propuesta y la verdad que uno decidió venir porque en la Argentina se estaba haciendo muy difícil. No conseguir club sino poder tener un buen salario. Lo que te ofrecían no valían la pena. Acá estamos bien". Y agregó: "Costó un poco, porque uno quiere seguir jugando en el fútbol argentino más allá de todo, porque la pasión y como lo vivimos nosotros, no se vive en ningún lado".
También, comentó cómo es la competencia en esa liga: "El formato fue medio raro porque son 10 equipos. Tuvo tres ruedas y pudimos salir campeones. Es un juego friccionado, algunos te dejan jugar, otros no, pero está en crecimiento. Si mejoran algunas cosas, puede ser una linda plaza acá en El Caribe, porque aparte tiene unas hermosas playas que a muchos le va a llamar la atención, además de vivir tranquilo. Arranqué la pretemporada de cero y no me costó la adaptación. Me amoldé rápido e iba conociendo los equipos rivales con los amistosos y acostumbrándome a la cancha. Son seis extranjeros y solo cinco pueden ser titulares. Somos tres argentinos, dos colombianos y una haitiano".
Si bien cuenta que puede vivir bien y tranquilo, todavía le llama la atención algunas situaciones que suceden en los encuentros: "Hay cosas insólitas que pasan acá, porque es una liga en crecimiento. Los árbitros no están a la altura de jugar con presión y manejar los partidos como se tiene que disputar. Hay un haitiano dirigiendo que no habla español y no le podes hablar, porque no entiende el idioma. Estamos en un club denominado grande y todos van en contra. No nos favorecen como en otros lados. Te dicen que somos los más grandes, que tenemos todo y que nos favorecen pero es al contrario".
En otro orden de las cosas, Chiqui Pérez mencionó su paso por Boca: "El primer año no fue de lo esperado. Tuve tres lesiones que me dejaron afuera casi todo el semestre. Yo nunca me había lesionado. Me costó arrancar y, cuando las cosas venían mal se hizo todo una bola de nieve grande y no hicimos bien las cosas. Después el Vasco cuando me dio la oportunidad de la nada, sentí que terminé bien y merecía seguir jugando, pero ahí ya cabe la decisión del técnico que un día te dicen que te quieren y al otro te dicen que te vayas".
Además, se animó a hablar de la actualidad del Xeneize y mostró su apoyo al técnico: "Miro todos los partidos de Boca y Belgrano. Son con los dos que me siento a mirarlos. Muchas veces te pueden salir los cambios bien o mal. Hoy en día, Battaglia le está dando muchas posibilidades a los chicos y eso es importante. Ojalá que se quede porque está haciendo las cosas bien y, desde que está él, subió muchísimo. Está haciendo una transición que le está haciendo bien a los jugadores. Hay demasiada jerarquía en mi puesto. Están bárbaros. Tenés un jugador que casi ni juega que es Lisandro López, imagínate la jerarquía que hay".
Por otra parte, en tono de broma, comentó su relación con los hinchas de River por ser de Boca y haberlo mandado al descenso con Belgrano: "No me siento el jugador más odiado. Hay mucha gente de River que me sigue y hablamos. Ya pasó esa locura por el malestar que tenían hacia mí por haber ascendido con Belgrano y haber jugado en Boca y ser hincha. Creo que ya ni deben saber que existo", bromeó.
Belgrano transita la Primera Nacional y se quedó en el camino para poder ingresar al reducido. La derrota contra Temperley y el empate frente a Estudiantes de Río Cuarto lo dejaron relegado y sin chances de poder ascender. Sin embargo, esa cuestión no le interesa al Chiqui Pérez: "Belgrano en Primera o en el Nacional es igual, me da lo mismo. Vestir la camiseta ya es algo muy lindo. Mucha gente que no es del Interior, se fascina con el mundo Córdoba y con el club mucho más. Tomaremos el tiempo de descanso para pensar. Siempre me ilusiono con la vuelta a Belgrano. Este mercado de pases pasará lo mismo: me ilusionaré, me entrenaré y me preparé para eso. Si no está la posibilidad, me preparé para el siguiente".
El central también llenó de elogios a los simpatizantes del Pirata: "La hinchada de Belgrano siempre que juega de local es una fiesta terrible. Disfruta muchísimo ir a la cancha, siempre cantando y alegre. Siempre copando todas las canchas cuando se podía ir y, ahora que volvió el público, también. Acá en República Dominicana no pasa nada. Van a la cancha por ir y no saben ni donde tienen que meter el gol su equipo. Igual, de a poco van aprendiendo. El otro día jugamos la final y fue muchísima gente. Porque, en realidad, el deporte de la pelota es el beisbol".
A pesar de las dificultades económicas que se viven en el país, afirmó sin dudarlo: "El fútbol argentino se vive muy lindo: el día a día, la pasión y el profesionalismo. Volvería para sentir el deseo de ir a entrenar, que tu compañero esté en el mismo nivel que vos y que el domingo sabés que te encontrás con tu hinchada o con la gente contraria. Todo el antes y el después se extraña muchísimo".

En 2018, Claudio Pérez emigró al Viejo Continente para jugar en el Varnamo de Suecia: "Ahí viví muy tranquilo con cero inseguridad. No recuerdo haber visto un patrullero ni vi ni un robo. Al principio influyó mucho el idioma, porque hablan en sueco y en inglés. Yo no entendía ninguna de las dos y tuve que aprender un poco inglés. Después tuve compañeros brasileros que me traducían todo y hablábamos en portuñol. Igual dentro de la cancha es lo mismo, porque le tenés que dar la pelota al que tiene el mismo color de tu camiseta".
Y agrega: "Uno mira para atrás y ve de donde viene y se fija donde está jugando. Lamentablemente, no he tenido suerte con mis representantes para seguir en Europa. Yo había hecho un gran campañon con el club y, en el momento, que tenía que aparecer mi representante desapareció. Sino estaría jugando allá. Me hubiese gustado seguir mucho tiempo más en Suecia si mi representante hubiese estado cuerdo".

Por último, el futbolista de 35 años se refirió al futuro que quiere cuando termine su carrera dentro del campo: "Uno ya tiene que ir viendo qué va a hacer después del fútbol. El año que viene, si Dios quiere, termino la carrera de técnico en la escuela de Menotti. Nos vamos preparando, estudiando más inglés y abrimos el horizonte mucho más. Por ahí, somos técnico profesional o de Inferiores. Uno lo va a ir viendo cuando pase el tiempo, pero lo primordial es estudiar y aprender. No me agrada la parte dirigencial".