9 de noviembre de 2021

. El Gobierno no condenó la farsa electoral de Nicaragua


El Gobierno de Alberto Fernández, a través del Ministerio de Relaciones Exteriores, evitó condenar la farsa electoral en Nicaragua, donde el domingo último el dictador Daniel Ortega se impuso con el 75% de los votos. A través de un escueto comunicado, cancillería manifestó que mantiene su "tradición diplomática de no injerencia en cuestiones internas".





Cancillería argentina evitó condenar la farsa electoral en Nicaragua y manifestó que mantiene su "tradición diplomática de no injerencia en cuestiones internas".




"A horas de haber finalizado el acto eleccionario, mantenemos nuestra tradición diplomática de no injerencia en cuestiones internas en otras naciones", indicó en su párrafo central la declaración de la Cancillería que encabeza Santiago Cafiero.





"La República Argentina ratifica su histórico compromiso con la defensa de los Derechos Humanos y apoya con firmeza el trabajo de la Alta Comisionada de Naciones Unidas, Michelle Bachelet, respecto de la situación en Nicaragua", consignó el comunicado.





A pesar de no condenar las controvertidas elecciones, el Gobierno argentino reiteró su "preocupación ante la detención de dirigentes opositores" y "la necesidad de que el gobierno nicaragüense vele por el respeto de los derechos humanos de toda la población".





"En Argentina entendemos que la democracia supone respetar la diversidad ideológica y la participación cívica sin proscripciones. Debemos acompañar al pueblo de Nicaragua para que cuanto antes recupere el diálogo y la convivencia democrática", concluye el comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores.









El mandatario sandinista obtuvo el 74,99% de los votos con el 49,25% de las urnas escrutadas, con lo que garantiza su tercera reelección consecutiva, y segunda junto a su esposa, Rosario Murillo, como vicepresidenta, de acuerdo con los datos del Consejo Supremo Electoral (CSE), afín al régimen sandinista.





Contradicción con la postura adoptada en las elecciones de Perú





La postura que tomó el gobierno argentino con respecto a los comicios de Nicaragua se contradice con la que adoptó, meses atrás, con las elecciones de Perú. Es que el pasado 10 de junio, cuando con el 99,1% de las mesas escrutadas, Pedro Castillo y Keiko Fujimori peleaban voto a voto por la presidencia con una diferencia ínfima de 71 mil sufragios (50,2% contra 49,8%), y Alberto Fernández felicitó al candidato de izquierda como presidente electo.





Sin la confirmación oficial de la victoria, el mandatario argentino llegó incluso a comunicarse con Castillo para comenzar a trabajar en conjunto. "Le expresé mi deseo de que unamos esfuerzos en favor de América Latina; somos naciones profundamente hermanadas", había expresado en aquel entonces, donde no primó "la tradición diplomática de no injerencia en cuestiones internas".





Aquel traspié internacional derivó en que el Gobierno peruano enviara a la Argentina una Nota de Protesta, ante las expresiones de Alberto Fernández, indicando que los resultados de las elecciones aún no habían sido anunciados por las autoridades.





La comunidad internacional se opone a los resultados de las elecciones en Nicaragua





A diferencia de Argentina, la comunidad internacional desconoció los resultados de las elecciones de Nicaragua, donde el ex guerrillero sandinista estará a la cabeza por otros cinco años más. Alemania, Colombia, Costa Rica, Chile, España, Estados Unidos, Panamá, Reino Unido, la Unión Europea (UE), Perú, Ecuador y Uruguay fueron los primeros en desconocer la elección por "falta de garantías y falta de competencia" ante los arrestos de siete aspirantes a candidatos a la Presidencia por la oposición previo a las votaciones.





Rusia, Bolivia, Cuba y Venezuela avalan la reelección de Ortega





En contraposición, Rusia, Bolivia, Cuba y Venezuela avalaron la reelección de Ortega. En diversos comunicados respaldaron a Ortega y aplaudieron la jornada electoral del domingo, pese a la detención de los candidatos presidenciales.





"Cumplieron con las leyes locales", manifestó el gobierno de Vladimir Putin. En tanto, en la misma sintonía, el dictador venezolano Nicolás Maduro llamó "cobardes" a quienes denunciaron fraude electoral en el país centroamericano.


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