14 de diciembre de 2021
El cuidado de la salud y el efecto de las comidas es un binomio que se sigue discutiendo de manera permanente. Según un estudio revelador, las personas aumentaron sus raciones diarias de carne roja durante un período de ocho años, tienen más posibilidades de morir durante los siguientes ocho años en comparación con las personas que no aumentaron su consumo de carne roja.

Se trata de un estudio que fue dirigido por investigadores de la escuela Harvard TH Chan de Salud Pública. El estudio publicado en la edición online de ‘BMJ’, también detalló que la disminución de la carne roja, como así también el aumento simultáneo de alternativas saludables de alimentos, se terminó asociando con una menor mortalidad.
Por otro lado, una importante evidencia demostró que un mayor consumo de carne roja, especialmente la procesada, se termina asociando con un mayor riesgo de diabetes tipo 2. Esto es una enfermedad cardiovascular con ciertos tipos de cáncer. Aquí se incluyen los colon y recto.
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Es importante destacar que se trata del primer estudio longitudinal que examina cómo los cambios en el consumo de carne roja a lo largo del tiempo terminan influyendo en el riesgo de muerte prematura. Es por eso que en los últimos años proliferan cada vez más otras dietas que excluyen al producto animal.

Los investigadores armaron este estudio con datos de salud de 53.553 mujeres incorporadas en el Estudio de salud de las Enfermeras de Estados Unidos. Además, 27.916 hombres en el Estudio de Seguimiento de Profesionales de la Salud. Todos ellos estaban libres de enfermedad cardiovascular y cáncer al inicio del estudio.
En conclusiones el aumento de la ingesta total de carne procesada se asoció a un riesgo 13% mayor de mortalidad por todas las causas. Esto quiere decir, la misma cantidad de carne sin procesar que ya aumentó el riesgo de mortalidad en un 9%. Por otro lado, investigadores también detectaron una relación el aumento del consumo de carne roja y el aumento de diferentes tipos de muertes. Estas son las relacionadas con enfermedades cardiovasculares, respiratorias y neurodegenerativas.
Ante esta evidencia, lo que se analiza es que la asociación de aumentos en el consumo de carne roja con un mayor riesgo relativo de mortalidad prematura fue consistente entre los participantes. Esto es independientemente de la edad, el nivel de actividad física, la calidad de la dieta, el estado de fumador o el consumo de alcohol.

Por otro lado, los resultados del estudio también señalaron que en general si hay una disminución en el consumo de carne roja y hay un aumento de otros alimentos, la ecuación cambia. El aumento de frutos secos, pescado, aves de corral sin piel, lácteos. Sumado a huevos, cereales integrales o vegetales durante ocho años se asoció con un menor riesgo de muerte.
Si bien no hay una explicación concisa, se evalúa que las que una combinación de alteraciones cardiometabólicas pueda ser el desencadenante del peligro de muerte. “Este estudio a largo plazo proporciona evidencia adicional de que reducir la ingesta de carne roja", especificaron los investigadores.