30 de diciembre de 2021
Finaliza el segundo año de la pandemia coronavirus, y si bien es cierto que hubo un avance respecto al año anterior, poco se sabe sobre cuándo podría ser su fin.
A pesar del desarrollo de vacunas efectivas contra la enfermedad, el virus continuó propagándose y mutando a lo largo de este 2021. La falta de una colaboración mundial eficaz fue la causante principal de que esto suceda, aunque también hay que reconocer que el COVID-19 nos dio algunas lecciones que desconocíamos.
En enero, António Guterres, el Secretario General de las Naciones Unidas, lamentó lo que el "fenómeno autodestructivo de la fiebre nacionalista de vacunación" y recriminó a los gobiernos la falta de solidaridad. "Ningún país saldrá airoso del COVID-19 en solitario", remarcó.
En tanto, el director de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en África, Matshidiso Moeti aseguró que el acaparamiento de las vacunas prolonga y retrasa la recuperación. "Es injusto que los africanos en situación de mayor vulnerabilidad se vean obligados a esperar las vacunas mientras los grupos de menor riesgo de países ricos se ponen a salvo con estas", recriminó.
Es que, en aquel momento, la OMS ya advertía que cuanto más se tardara en acotar la prolongación del COVID-19, mayor sería el riesgo de que surgieran nuevas y más resistentes variantes de la enfermedad. Y, a la desigualdad en la distribución de vacunas, el director de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus la calificó como "fracaso moral catastrófico" tras señalar que "el precio de esta falla se cobraría vidas en los países más pobres del mundo".
Luego, a medida que transcurrían los meses, la OMS continuaba remarcado la idea, fundamentalmente, con la aparición de nuevas cepas: DELTA (en julio) y ÓMICRON (en noviembre). Sin embargo, el problema de la falta de reparto equitativo de vacunas parecería que aún no logra resolverse, ya que en septiembre de este año la OMS anunció que se habían administrado 5700 millones de dosis, pero que solo el 2% fueron para africanos.
Primera lección: La desigualdad en la distribución de vacunasMientras los países más pobres sufrían las inalcanzables vacunas, los países más ricos las acaparaban. Esto originó que la Iniciativa COVAX, creada con el fin de garantizar que los países pobres no se queden sin vacunas, cayera en crisis debido a la falta de colaboración de los países más ricos.
Más tarde, se conoció que las vacunas no eran capaces de brindar una protección duradera, por lo cual se comenzó a hablar de la tercera dosis de refuerzo que aumenta los niveles de anticuerpos neutralizantes de 5 a 10 veces más que con dos dosis.
A su vez, durante este año, se profundizó la enorme división entre aquellas personas que rechazan las vacunas y aquellos que las abrazan y se vacunan.
Segunda lección: Las variantesSi bien comenzó a hablarse de estas durante el 2020, en el 2021 se conocieron tantas más que la OMS las bautizó con las letras del alfabeto griego: ALFA (Reino Unido), BETA (Sudáfrica), DELTA (India) y la más reciente ÓMICRON (África); mientras que en América Latina fueron GAMMA (Brasil), LAMBDA (Perú) y MU (Colombia).
A raíz de la altísima circulación de las variantes y su enorme capacidad de mutación, la gran incógnita es qué deparará el 2022 con respecto a si habrá o no más cepas del virus.
Tercera lección: El contagioDurante este año, se supo que si bien es cierto que el virus puede transmitirse a través de superficies contaminadas, no sería su ruta principal. El coronavirus se transmite a través de finísimos aerosoles que se despiden de las vías respiratorias al hablar, cantar, gritar, y obviamente, toser o estornudar.
Esto hace que, en términos prácticos, el principal modo de protección sea el uso de máscaras de alta eficiencia de protección, tal como una N95 o KN95.
Expertos consideran que lo mejor que podría pasar durante el 2022 sería que el tercer año de la pandemia se convierta en una enfermedad endémica. Esto significaría que la enfermedad estaría constantemente presente en la comunidad, pero sin que se produzcan las severas epidemias que se vieron en los dos primeros años.