10 de enero de 2022
Este domingo se disputó la gran final de la Liga Correntina entre Mandiyú y Ferroviario. Se buscaba al nuevo campeón de la Primera División "A". Sin embargo, todo lo que tiene que ver cono lo deportivo quedó de lado después de que se desató una batalla campal.

El partido prometía mucho, había muchas expectativas, pero la foto final son las trompadas. Los equipos iban en busca de la gloria y en el camino se interpuso un verdadero escándalo. Hubo piñas entre los jugadores después de que una acción del partido haya desatado la polémica.
Mandiyú estaba ganando 1 a 0 y faltaban tan solo cuatro minutos para el pitazo final. Con la ventaja de un jugador Ferroviario empujó hasta el último suspiro para intentar empatar el partido y llegó el momento cúlmine del partido. Valenzuela, un jugador del Tren Verde, cayó en el área y rápidamente pidieron penal. Pero el juez Víctor Vallejos no sancionó nada y esto desató el escándalo.
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Inmediatamente una lluvia de reclamos comenzó a hacerse más intensa. De ambos lados elevaron la voz, empezaron los empujones y lo que vino después fue una verdadera batalla campal. Varios futbolistas terminaron protagonizando duelos personales en distintos sectores del terreno de juego y generaron un papelón.
Según relataron testigos, todo se desmadró y como no podía ser de otra manera, Vallejos determinó la suspensión del encuentro. Previo a esto hubo trompadas, patadas y todo tipo de acto violento en lo que debía ser un partido de fútbol. Algunas personas que asistieron al partido terminaron grabando con sus celulares el escándalo.
Cabe destacar que el partido se suspendió y la apasionante definición quedó teñida por la violencia. El principal argumento fue la "falta de garantías" que provocó la imparable guerra de jugadores dentro de la cancha. La situación volvió a dejar en claro la violencia existente en las canchas del fútbol argentino.