4 de febrero de 2022
La droga adulterada que circula en el conurbano bonaerense volvió a poner en el tapete la necesidad de discutir políticas serias de prevención a las adicciones. En total se contabilizaron 23 muertes y hubo más de 80 internados. Entre ellos estuvo el hijo de Blanca, una vecina de Ituzaingó, quien nos contó cómo padecieron los últimos días y la lucha que tienen que dar en el futuro.

Blanca le cuenta de manera exclusiva a Mundo Poder que su hijo M de 33 años fue internado en el Hospital San Bernandino de Hurlingham. "Gracias a Dios estamos bien por que el está vivo, pero sigue la lucha. Él tiene un gran problema que es la adicción", relata con preocupación.
Durante la mañana de viernes se comunicó con su hijo y este le dijo que "amaneció bien". La respuesta no la deja muy tranquilizadora para Blanca y toda la familia. Sabe que tiene que seguir luchando cómo lo viene haciendo desde 15 años. Su hijo comenzó con el consumo a los 17 años y con idas y vueltas nunca pudo dejar la droga.
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"M estuvo internado en el Hospital de Hurlingham, le dieron el alta al otro día. Cuando le dieron el alta, nosotros le preguntamos a ellos si había una posibilidad de que lo mediquen. Le preguntaron a una psiquiatra y lo medicaron", relata Blanca. Espera con anisas el turno que su hijo tiene en la próxima semana para poder empezar de nuevo a revertir la situación.
Al ser consultado por este episodio que podría haber matado a su hijo, Blanca admite que no lo sorprendió. Describe con mucha pena lo que padecen hace varios años: "Lo venimos padeciendo, porque realmente se padece y le duele a toda la familia. El entorno, los vecinos, los amigos, a todos los que nos quieren les duele. Sabemos la droga a donde llega, pero esta encima estaba adulterada".

La mujer con varias batallas encima sobre la droga, reconoce que vive con el corazón en la boca porque piensa que su hijo "le puede dar una sobredosis". Estos días fueron traumáticos y recuerda con mucha angustia que cuando lo llevó al hospital "sabía que había gente que se estaba muriendo en ese momento" por eso mismo que había consumido su hijo. "La verdad que es muy triste, muy doloroso", cierra.
La historia de Blanca se repite en muchos otros hogares. En este caso cientos de familias se ven involucradas por la venta de droga adulterada, pero hay muchos otros más que padecen esta problemática hace años. Las familias intentan ayudar y acompañan a los adictos. Es un camino largo, con altibajos y que lamentablemente tiene un final incierto.