25 de febrero de 2022
Desde la madrugada del jueves 24 de febrero, las tropas rusas invadieron el territorio ucraniano provocando un estallido bélico que mantiene en vilo al mundo entero. A la violencia escalonada y la destrucción se le suman las muertes de soldados y civiles, y la oleada de ucranianos intentando escapar y buscar asilo en los países vecinos.

Nicolás Cristiano vive hace 6 años en Rusia, precisamente en Nizhny Novgorod, a 400 kilómetros al este de Moscú, y a 1200 kilómetros de Donbás. Habló con Mundo Poder y aseguró que el presidente ruso, Vladimir Putin, tiene apoyo casi “nulo” en su avanzada.
“Yo vivo acá hace 6 años, vine becado a estudiar y me he venido quedando, digamos. Soy docente universitario de Lingüística española e italiana. Aquí todo es tranquilo en cuanto a la vida cotidiana, excepto que hay problemas con Google Play, pero puede ser una coincidencia y no tener nada que ver con las sanciones. Lo que sí es cierto es que hay un clima de incertidumbre”, comenzó relatando Nicolás.
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Luego, agregó que “en esta ciudad no hay ninguna actividad de tipo bélico. Se está viviendo todo con mucha sorpresa, incredulidad, porque para todos, y es lo que reflejaba la prensa progubernamental y de oposición que sí la hay, era el escenario más lejano”.

“El apoyo a esta acción diría que es casi nulo. A pesar de que Putin es sin dudas el político más prestigioso, más popular. Esto él lo sabe. Además, porque el ejemplo de Crimea está ahí. Las sanciones, la rusofobia. Sin embargo, es probable que tras analizar todos los posibles escenarios optó por el mal menor. En el sentido de que, y éste es un análisis personal, tras ver ignoradas todas las solicitudes a la OTAN de que se vetara el ingreso de Ucrania a la organización, tras el anuncio de Zelensky de que se estaba replanteando rearmar su arsenal nuclear, y algo que no se puede negar es la situación de peligro en que se encuentra la población rusa del Donbás, decidió tomar la decisión más impopular quizás de los últimos años”, planteó.
Cristiano explicó que, de acuerdo a su parecer, esta decisión pudo haberse tomado para “quizás obligar a Estados Unidos, OTAN, etcétera, a sentarse y negociar. Claro que no es 2014, los rusos ya están acostumbrados a las sanciones. Las reciben con resignación. Pero sí saben, y lo tuvo que prever el gobierno, que lo que se venía para encima era terrible. Y en cuestión de par de días ya se ve”, concluyó.